Europa mantiene silencio ante la liberación por Estados Unidos del
más connotado terrorista del continente americano, Luis Posada
Carriles, a pesar de que todos los países que conforman la Unión
Europea (UE) se autotitulan luchadores antiterroristas.
Ninguna declaración oficial se ha escuchado hasta ahora en la UE,
tras la decisión de Washington de excarcelar a Posada Carrilles,
considerado el Osama Bin Laden latinoamericano, pese a todos los
crímenes que pesan sobre su espalda.
La mudez del llamado Viejo Continente contrasta con sus rápidas
reacciones, cuando es Washington quien acusa de terrorista a alguien o
a un Estado, y decide incluso atacarlo, para lo cual casi siempre
cuenta con el respaldo europeo.
La conducta mantenida hasta el momento por los 27 evidencia otra
vez su dependencia a Washington, y levanta la sospecha de su
complicidad con el régimen de Bush, que, con la excarcelación de
Posada Carriles, ha demostrado una vez más su irrespeto total por la
justicia, los derechos humanos y la democracia.
Es evidente que a los ojos de Latinoamérica, Europa estará de nuevo
en tela de juicio si no exige a Washington que siente en el banquillo
de los acusados al Osama Bin Laden latinoamericano, o lo extradite a
Venezuela o Nicaragua, que se han ofrecido para procesarlo por sus
atentados y asesinatos, entre ellos el derribo en pleno vuelo, en
1976, de un avión civil de Cubana de Aviación, que provocó la muerte a
73 personas inocentes.
El Viejo Continente tiene la palabra y una buena oportunidad de
esclarecer que, a diferencia de Estados Unidos, no hace distinción
entre "terrorismos buenos y malos".