En un éxodo cada vez mayor que se acerca a medio millón de
personas, muchos otros cientos de somalíes huyeron el domingo de
Mogadiscio llevando sus pertenencias. "He perdido toda la esperanza",
dijo una mujer, mientras caminaba a la cabeza de once de sus
familiares, en su mayoría niños.
Los residentes aterrorizados escucharon durante la noche el ruido
provocado por los morteros, que provenía principalmente del norte,
donde se registraron los peores enfrentamientos.
Con una insurgencia efervescente desde el derrocamiento del
gobierno de la Unión de Cortes Islámicas, en vísperas del 2007, los
actos de violencia de esta semana han sido de los peores desde
entonces.
Los rebeldes han construido barricadas detrás de bancos de arena
improvisados y pasaban por las calles en camionetas convertidas en
verdaderos vagones de guerra, mientras que las tropas somalíes y
etíopes lanzan intensos ataques de artillería y realizan incursiones
con vehículos blindados.
El principal hospital de la ciudad, Madina, se encontraba tan
atestado, que los heridos fueron colocados en tiendas de campaña en
jardines o, simplemente, debajo de árboles, según Reuters.