Evitar desorden urbanístico en la
construcción de viviendasAunque las
irregularidades persisten, se observa en la provincia avileña una
disminución de estos casos gracias al trabajo sistemático de varios
organismos e instituciones
Ortelio González Martínez
Atípicas y fuera de contexto, la construcción de viviendas y obras
no autorizadas favorece el desorden urbanístico y el deterioro del
nivel de vida de la familia cubana.
Cientos
de comunidades nacieron después del triunfo de la Revolución.
Las irregularidades persisten desde hace años en Ciego de Ávila,
aunque, a decir verdad, ahora son menos, debido al esfuerzo conjunto
de varios organismos e instituciones para ponerles orden.
Si en 1998, por ejemplo, había 1 328 obras ilegales, según el
informe del control territorial de la Dirección Provincial de
Planificación Física, hoy el panorama es otro, y en el periodo de
diciembre del 2005 a noviembre del 2006 fueron detectadas 200, con
predominio en los municipios de Ciego de Ávila, Baraguá y Chambas.
Hay
frecuentes evaluaciones para localizar las posibles irregularidades.
Aunque la cifra haya disminuido, todavía no es asunto resuelto del
todo. Aida Sebasco del Risco, directora de ese organismo en Ciego de
Ávila, argumenta que el objetivo es eliminar dichas ilegalidades.
"Tenemos que persuadir a la gente de que no es posible ese desorden",
afirma.
A partir de la aplicación del Decreto Ley 272 del Comité Ejecutivo
del Consejo de Ministros, del 2001 (Contravenciones en materia de
Ordenamiento Territorial y Urbanismo), se observa una mejoría en la
disciplina del proceso inversionista en la provincia.
Es el resultado del trabajo sostenido y de la toma de conciencia de
instituciones y organismos que se reúnen una vez al mes y realizan un
minucioso análisis a fin de detectar las irregularidades.
DE MIGRACIONES Y ALGO MÁS
Estudios realizados sacaron a la luz que, en sus inicios, una de
las causas de las ilegalidades era las migraciones desordenadas hacia
las empresas de cultivos varios del territorio, fenómeno que ha
declinado en el presente.
Este no fue el único motivo, pues las necesidades de viviendas y la
falta de rigor para enfrentar el problema, hacen que muchas veces
pasen inadvertidas las construcciones ilegales, algo que es común en
cualquier nación pobre del mundo, pero que no tipifica a Cuba, un país
que desde el primero de enero de 1959 ha edificado más de 1 500
comunidades, incluso, en los parajes más intrincados.
En los tiempos actuales, los inmuebles no autorizados comienzan a
aparecer en las áreas periféricas de la ciudad, sobre todo en el
anillo de la circunvalación norte, sin descartar otros lugares donde
existe un acentuado descontrol del fondo de tierra.
Las ilegalidades comenzaron a acrecentarse en la ciudad de Ciego de
Ávila a finales de la década de los años setenta, cuando inmigrantes y
nativos fueron responsables, por igual, del surgimiento de estos
barrios.
Pasados los años, una gran parte de los habitantes de esos lugares
fueron legalizados y las viviendas dotadas, según las posibilidades,
de servicios que mejoraron su nivel de vida (acueductos, redes
eléctricas, tiendas, médicos de la familia¼ ); otros, en cambio,
permanecen con el estatus de no autorizados.
Es ilógico que cuando se habla de urbanización, algunos piensen
solo en construir y en cumplir planes de entrega de viviendas y no
tomen en cuenta el alistamiento de los viales, red de alumbrado
público, obras de acueducto y alcantarillado, disposición de
residuales, sistemas de drenajes¼ , para llevar a buen término los
proyectos urbanos integrales.
DESPUES DE LA PRIMERA PIEDRA
En opinión de María Esther Acosta Cárdenas, jefa del departamento
de inversiones y control en el territorio, el mundo de las
transgresiones aparece en dos vertientes. De una parte, las
migraciones y las construcciones privadas ilegales que dan origen a
una marcada indisciplina social y, de la otra, el incumplimiento de
entidades estatales que desobedecen lo legislado.
La especialista explica que todavía se incurre en violaciones en el
proceso inversionista, como las microlocalizaciones y licencias de
construcción no autorizadas, poca observancia de los elementos
medio-ambientales, físico-demográficos y de otras muchas
reglamentaciones que deben cumplir. Una vez movida la primera piedra,
se hace más difícil paralizar las obras ilegales.
María Esther es fiel convencida de que se le puede poner coto a la
indisciplina, con voluntad "pues existen las herramientas jurídicas y
legales para ello. La provincia perfecciona el proceso inversionista y
Planificación Física arrecia la vigilancia", asevera.
Cada quien tiene derecho a construir, o a elegir el lugar donde
crear y educar a su familia, mas la opción no puede ser por libre
albedrío, sino respaldada por elementales preceptos legales, que
posibiliten mejorar la funcionalidad y calidad de la vida, aparejadas
al uso racional de los recursos materiales.
Cumplir lo legislado para la construcción de viviendas contribuirá
a que el reordenamiento urbanístico avance y logre uno de sus
objetivos: mejorar las condiciones de vida de la familia cubana. |