Según reportes de la cadena CNN, la masacre también causó 29
heridos, la mayoría de ellos estudiantes que fueron alcanzados por las
balas en los propios salones de clases y en la residencia estudiantil.
Es la segunda vez en meses recientes que esa institución académica,
de 26 000 educandos, es cerrada por un acontecimiento violento,
mientras hace apenas una semana la alarma se levantó por el anuncio
del peligro de bomba, precisaron las fuentes.
Entretanto, PL señala que voceros policiales explicaron que el
atacante —quien se suicidó después de la matanza—, abrió fuego en dos
ocasiones y en dos locaciones diferentes del recinto universitario.
Expertos del FBI estiman que el agresor utilizó dos pistolas o un
rifle de grueso calibre, armas que fueron disparadas medio centenar de
veces durante las tres horas que duró el incidente, y descartaron la
evidencia inmediata de acción terrorista, que para Washington solo
merece el calificativo cuando es cometida por musulmanes.
"Hoy nuestra institución fue golpeada por una tragedia que
consideramos de proporciones monumentales", dijo el presidente de la
Universidad, Charles Steger.
El trágico suceso es el más grave que se produce en un campus
universitario en Estados Unidos desde que Charles Whitman abrió fuego
desde lo alto de una torre en medio de la Universidad de Texas, en
Austin, el 1 de agosto de 1966. En esa ocasión, el agresor causó la
muerte de 15 personas e hirió a otras 31.