—
Al menos cinco policías afganos murieron cerca de la frontera con
Paquistán cuando un atacante suicida detonó la carga que llevaba
adosada a su cuerpo, informaron fuentes militares.
La acción tuvo lugar en el oriental pueblo de Khost, precisó el
general Qasim Jeil, quien se abstuvo de proporcionar más detalles,
salvo que el agresor intentó franquear la entrada de una base de
agentes del orden.
En la acción también resultó mortalmente herido un civil, añadieron
testigos.
Este tipo de ataques cobra auge después de la tradicional tregua
del invierno, mientras se intensifican los combates entre la
insurgencia y las fuerzas militares nacionales y de ocupación,
encabezadas por Estados Unidos, desde la invasión de 2001.
Observadores vaticinan que este año podría ser aún más sangriento
que 2006, cuando se incrementaron y desarrollaron las acciones
rebeldes, cuyas tácticas revelan la notable influencia de los
militantes en Iraq.
A principios de este mes el mulá Dadullah, líder militar de los
talibanes, comentó en entrevista telefónica que las guerrillas
integristas tienen la habilidad y las armas para combatir a las tropas
extranjeras durante un largo tiempo.
"Enviamos a miles de suicidas con bombas a todas las ciudades para
ataques sobre las tropas extranjeras y sus títeres afganos," dijo
Dadullah a periodistas acreditados aquí.
"Convertiremos a nuestra patria en el cementerio de las fuerzas
estadounidenses y sus familias deberían esperar sus cadáveres. La
guerra es sólo por la libertad de Afganistán de los enemigos de los
musulmanes", agregó.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Defensa afgano, Zahir
Azimi, minimizó los comentarios de Dadullah, considerándolos tácticas
psicológicas.
La Casa Blanca mantiene desde hace seis años una guerra particular
contra el Talibán y la organización Al Qaeda, a la que atribuye los
atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.
Más de cuatro mil personas murieron a causa de diversos actos de
violencia en Afganistán en 2006.
De esa cifra casi un cuarto son víctimas civiles, pero también
alrededor de 170 soldados occidentales, cientos de militantes,
efectivos afganos y decenas de trabajadores asistenciales.