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Voceros de la mayoría demócrata en el Congreso calificaron de bofetada
a los inmigrantes la propuesta de reforma planteada por el presidente
estadounidense, George W. Bush.
A escasos días del inicio del debate sobre una reforma de las leyes
migratorias, los parlamentarios opositores consideraron inaceptable la
iniciativa de la Casa Blanca.
Los demócratas, en su mensaje radial de los sábados, lamentaron que
la idea del gobierno impida que los ciudadanos estadounidenses ya no
puedan reunificarse con sus hermanos o hermanas ni con sus hijos
adultos que viven fuera del país.
El Ejecutivo propone un plan de trabajadores huéspedes mediante el
cual sus beneficiarios "serían separados de sus hijos y esposas porque
no les dejarían entrar legalmente junto al trabajador".
Según el senador demócrata Robert Menéndez "esto es una bofetada y
va en contra de los valores familiares que los republicanos
supuestamente defienden".
Los demócratas manifestaron también su oposición a las altas sumas
de dinero que deberán pagar los inmigrantes para regularizar su
situación en el país.
Con la idea gubernamental una familia típica de cinco personas
tendrá que saldar hasta 64 mil dólares en multas y esperar hasta 30
años para finalmente convertirse en ciudadanos de Estados Unidos,
agregó el vocero parlamentario.
Activistas que favorecen una reforma justa de las leyes, consideran
que el debate en el Congreso, fijado para mayo, será intenso, pues la
mayoría demócrata quiere una reforma que resuelva la situación de los
12 millones de personas que viven en la sombra.
Mientras, los republicanos son partidarios de criminalizar la ley y
dar luz verde a las redadas y deportaciones masivas que hoy tienen
lugar en el país.
Por otra parte, grupos defensores de los inmigrantes lamentan
algunos movimientos en varios estados para excluir a los inmigrantes
legales de las instituciones, beneficios y sistema de derechos que se
otorgan a todos los demás.
Expertos en el tema migratorio consideran que la propuesta
circulada por la Casa Blanca hace dos semanas es más dura que una
iniciativa aprobada el año anterior por la Cámara y que convertía a
los inmigrantes en criminales.
El líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, indicó
recientemente que espera discutir la legislación en las dos últimas
semanas de mayo.