El ex presidente del
gobierno español José Maria Aznar planea refugiarse en Estados Unidos,
como todos los compinches y asalariados de Washington, ante la
posibilidad de ser juzgado en España por crímenes contra el pueblo
iraquí.
Según fuentes periodísticas, el guerrerista Aznar vive actualmente
más en territorio norteamericano que en su propio país, porque teme el
banquillo de los acusados por ser uno de los máximos responsables de
la ilegal y sangrienta invasión a Iraq, causante de la muerte de miles
de personas inocentes.
El ex mandatario español prepara las condiciones para "instalarse"
en territorio norteamericano, en caso de que prosperen las denuncias
presentadas en España en su contra por crímenes de guerra.
Precisamente esta semana, el Partido Comunista de Andalucía (PCA)
interpuso ante la Fiscalía de Sevilla una nueva querella contra Aznar
con tales acusaciones, similar a una anterior presentada el 12 de
marzo pasado en la provincia de Málaga.
Iguales denuncias contrarias al ex líder del derechista Partido
Popular (PP) serán inscritas en diferentes regiones y localidades
españolas, con el propósito de que sean elevadas a la Fiscalía General
del Estado, aseguró en recientes declaraciones a la prensa el
presidente del ejecutivo del PCA, Felipe Alcaraz.
Coincidentemente, Aznar se encuentra otra vez, por estos días, en
Washington, desde donde volvió a lanzar ataques a Cuba, como siempre,
por encomienda expresa de su amo y protagonista principal de la
guerrerista foto de Azores, el jefe del régimen norteamericano, George
W. Bush.
El ex gobernante de Madrid no perdió la oportunidad de arremeter
contra el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel
Moratinos, por su reciente visita a La Habana, y dijo que era
lamentable que no les "brindara atención" a los mercenarios que,
pagados por la administración de Bush, pretenden subvertir el orden en
la Isla.
Por supuesto que el conocido empleado de la Casa Blanca y posible
futuro "refugiado" de Estados Unidos —sería otro más en la larga lista
de corruptos, violadores de derechos humanos y terroristas que
Washington acoge— no hizo alusión alguna a las denuncias por crímenes
de guerra que pesan sobre él en España.
Casualmente tampoco ningún periodista le preguntó por ese tema.
¡Qué extraño!