La mayoría de los habitantes del sur son chiitas, rama del Islam
que controla el actual Gobierno central.
Aun así, cientos de miles de chiitas participaron el lunes de
varias manifestaciones en Nayaf, Kut y otras ciudades meridionales, en
las que condenaron la ocupación liderada por Washington, gritaron
"¡muerte a Estados Unidos!" y quemaron banderas de ese país.
El comandante de la policía de Nayaf, Abdul Karim al-Mayahi,
informó que en las protestas participaron al menos 500 000 personas.
Disturbios posteriores dejaron al menos un soldado estadounidense
muerto y otro más herido en Diwaniyah, a 180 kilómetros al sur de la
capital.
"Hemos sido pacientes y sacrificado mucho pensando que la situación
iba a mejorar pronto. Lo que vemos es que estamos empantanados en el
odio, y que el derramamiento de sangre solo sirvió para que los
líderes tuvieran más poder y dinero", dijo a IPS Hussein Ali, un
profesor de Diwaniyah.
En esa ciudad continúan los enfrentamientos entre las fuerzas de
ocupación y el Ejército Mehdi, la milicia del clérigo chiita Muqtada
al Sadr.
Más soldados estadounidenses e iraquíes fueron enviados en los
últimos días al sur para realizar detenciones y allanamientos en busca
de armas e insurgentes.
Por su parte, Al Sadr hizo un llamado a sus milicias a arremeter
contra los estadounidenses. Este nuevo levantamiento armado chiita
constituye un nuevo golpe para las fuerzas de la ocupación, que ya
están exigidas al máximo.
"Cuatro años de paciencia y ¿Qué conseguimos?", dijo a IPS Ali
Hashim, comerciante de Basora. "No obtuvimos nada, salvo que los que
hablan mucho, pero no hacen nada, se adueñaran de nuestro país",
añadió.
El historiador Mahmood al-Lamy consideró crítica la situación
actual en el sur.
"Basora es la ciudad más grande del sur y la única en Iraq que
tiene un puerto cerca del Golfo (Pérsico o Arábigo). Ahora está
controlada por varias milicias que se enfrentan entre sí por el
contrabando de petróleo, que florece bajo la ocupación", indicó.
Lamy señaló que los residentes temen que "la situación pueda
empeorar en los próximos meses por las disputas entre facciones
importantes".
El historiador se refería a la salida el mes pasado del Partido Al
Fadhila de la Coalición Islámica chiita en el Parlamento y a la
destitución de dos ministros del movimiento de Al Sadr en castigo por
haberse contactado con funcionarios estadounidenses en la meridional
ciudad de Nasiriyah.
"Tardamos en darnos cuenta de que estábamos equivocados sobre las
intenciones de Estados Unidos", dijo a IPS Salman Yassen, del Concejo
Municipal de Basora.
"Esperamos cuatro años, mientras autoridades iraquíes y
estadounidenses nos mantuvieron ocupados peleándonos entre nosotros
para tramar su plan de robarnos petróleo y destrozar nuestro país para
que sus aliados se sintieran seguros", añadió.
En los cuatro años que lleva la ocupación de Iraq, Estados Unidos
fue adoptando distintas estrategias, pero estos cambios parecen ser
muy pocos y tardíos.
"El retraso de los avances políticos le costó mucho a Iraq, a
Estados Unidos y a varias naciones más", dijo a IPS en Bagdad el ex
policía Ahmed Jabbar. "Lo menos que se puede decir es que el mundo
estaría mejor sin esta ocupación y sin las catastróficas
complicaciones que provocó".