CIEGO
DE ÁVILA .— Al lanzador zurdo holguinero Aroldis Chapman de la Cruz,
líder en ponches en la última Serie Nacional, con 100, la recta le
camina hasta las 98 millas (157.7 kilómetros por hora) y el slider a
85 y más. Dicen los entendidos que jamás un pitcher cubano de la
mano "equivocada" tiró proyectiles a esa velocidad.
Con 1.91 metros de estatura, 82 kilogramos de peso y 19 años de
edad, este integrante del conjunto de Holguín es una de las promesas
del béisbol en la Isla.
Ya lanzó una advertencia y se incluyó entre los serpentineros de
la pasada selección juvenil cubana.
Antes de jugar al béisbol organizado pasó, raudo, por el boxeo,
adonde llegó por embullo y celebró solos dos peleas: "En la primera
di bastante y en la última no había manera de quitarme aquel rival
de encima. Enseguida me di cuenta de que nada tenía que ver con el
deporte de los puños y, sin embargo, mi papá, Juan Alberto Chapman
fue un buen boxeador.
"Desde pequeño estoy en pelota y participé en cinco juegos
escolares. Defendía la primera base y me gustaba batear, pero no
tenía vista. Me ponchaba con frecuencia. Fue el entrenador Osmany
del Río quien me dijo: ‘Tú lo que das es pitcher’. Y aquí estoy."
Chapman tiene dos series nacionales y en la última ganó el
liderazgo en ponches, con 100 en 81.1 entradas lanzadas, y ahora
suma 156 de por vida.
Él, que se autotitula el Rey del Rap ("me encanta bailarlo y no
lo hago mal", dice), hasta ahora tira recta, curva, slider y para la
próxima serie piensa incorporar el tenedor. "Sé que es un arma
letal, pero aún no lo domino. No tengo confianza y por eso casi no
lo tiro".
Su sueño más añorado es integrar el equipo Cuba de mayores y
seguir jugando en el estadio holguinero Calixto García, y en el Guillermón Moncada, donde más le gusta presentarse fuera de casa,
"porque ahí la afición te grita mucho y, también, te respeta",
afirma este gigante del diamante, a quien llamo, desde ya, el
justiciero, por esa forma peculiar de vengarse de los bateadores
contrarios.