El evento, que coincidirá con la estación cubana de la Muestra,
auspiciará entre el 11 y el 14 de junio un encuentro sobre
estrategias para la colaboración e integración en el cine y el
audiovisual del Caribe, que contará con la participación de decenas
de realizadores, productores, exhibidores, críticos y académicos
provenientes no solo de los territorios antillanos, sino de Estados
Unidos, Europa y África.
Ese será el momento propicio, resaltó a Granma Rigoberto
López, coordinador de la Muestra, para establecer las bases de la
Cinemateca del Caribe, con un registro de 150 títulos en el punto de
partida.
Tanto la Muestra como la Cinemateca, explicó el realizador
cubano, han hecho énfasis por ahora en la producción del Caribe
insular, por ser la más desprotegida y desconocida de una parte y de
otra la que plantea retos más fascinantes en el proyecto de
integración cultural de nuestros pueblos.
Precisamente, puntualizó, el encuentro de La Habana abordará una
agenda que aspira a despejar el camino para acometer acciones
prácticas en materia de coproducción, circuitos de exhibición e
intercambios artísticos.
Tendrá prioridad en el diálogo la presencia del cine caribeño en
las televisoras de los estados y territorios antillanos, el estudio
de variantes para la formación y recalificación de los profesionales
del medio. La catalogación, conservación y promoción del patrimonio
acumulado —en lo cual debe desempeñar un papel fundamental la
Cinemateca del Caribe— y el establecimiento de relaciones entre el
cine y los cineastas del área con sus colegas africanos, brasileños
y norteamericanos.
"Para llevar a cabo esos propósitos —argumentó Rigoberto— ha sido
muy estimulante el trabajo desarrollado en torno a la Primera
Muestra Itinerante, que comenzó su periplo por Saint Kitts y Nevis,
y a mediados de semana se instaló en Belice, antes de proyectarse en
Jamaica desde el 18 de abril".
Mayo será un mes de particular intensidad en los avatares de la
Muestra, puesto que se exhibirá sucesivamente en Haití, Bahamas,
Santa Lucía, Dominica, Granada, Trinidad y San Vicente y las
Granadinas.
El ciclo seleccionado por expertos de diversos países de la zona
comprende 30 títulos de 15 países, en su mayoría largometrajes y
cortos de ficción.
Cuba está representada por La última cena, de Tomás
Gutiérrez Alea; Viva Cuba, de Juan C. Cremata e Iraida
Malberti; Roble de olor, de Rigoberto López; y Nosotros y
el jazz, de Gloria Rolando.
"El público —subraya Rigoberto— ha tenido hasta ahora una
reacción extraordinaria; se puede observar cómo por encima de la
diversidad hay muchas expectativas coincidentes y preocupaciones
comunes. Una de las películas que llama más la atención es ¿El
Presidente tiene SIDA?, del haitiano Arnold Antonin."
"Algo curioso que nos sucedió —comenta— tiene que ver con el
interés de los realizadores por estar presentes en la Muestra. Se
dio el caso, por ejemplo, de un cineasta de Islas Caimán, territorio
que, en honor a la verdad, no habíamos tenido en cuenta. Resulta que
Frank E. Flowers, un joven realizador caimanense, con fuertes
vínculos con el movimiento del cine independiente norteamericano,
nos hizo llegar un corto que ha sido muy elogiado por la crítica,
Swallow, que trata el drama del tráfico de drogas".
"Confío —concluyó Rigoberto— en que este esfuerzo en el que está
muy involucrado el ICAIC al punto de asumir la traducción y el
subtitulaje en francés, inglés, kreol y papiamento, movilice medios
y recursos a favor del desarrollo del cine y el audiovisual
caribeños, pero también, lo cual es mucho más importante, contribuya
a que el espectador de nuestras islas descubra y aprecie su propia
imagen en la pantalla".