Cuando recibió ayer la placa conmemorativa 100 años de Enseñanza
Veterinaria en Cuba, los aplausos fueron prolongados en la sala cuatro
del Palacio de Convenciones, la sede del VI Congreso Internacional de
Ciencias Veterinarias.
Abrazos y besos de sus antiguos alumnos colmaron a este octogenario
profesor. Mi mayor honor es ser cubano, sentimiento que me inculcó mi
padre, luchador en el ejército mambí, afirmó.
Dos obras sobre la reproducción animal y un programa en soporte
digital para la enseñanza de esta asignatura le valieron un premio
reciente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
Mis alumnos son mis amigos, mis compañeros. Me encanta enseñar, eso
me da vida. Lamento que no me alcanza el tiempo para todo lo que
quiero hacer, apuntó.
Lleva 55 años de casado con Ofelia, con la cual tiene tres hijos.
"Ella me ayuda mucho y formamos una familia muy unida, lo cual para mí
es muy importante", subrayó Brito quien cumplirá 45 años como
educador. De los numerosos reconocimientos ninguno tan importante como
sentir el respeto y la admiración de sus alumnos.
"Aprovechamos su enorme caudal de conocimientos", dijo el profesor
de la Universidad Agraria de La Habana, Mario Márquez, quien hace 25
años fue su alumno y ahora comparten la docencia.
Gracias a personas talentosas como Brito, en Cuba se han graduado
más de 6 000 médicos veterinarios. Ayer se cumplieron 100 años del
inicio de la enseñanza veterinaria en Cuba, ocasión en que fue
homenajeado un grupo de profesionales destacados en la docencia y
producción.