CIÉNAGA DE ZAPATA.— Este municipio matancero mantiene en el
transcurso del 2007 cero mortalidad infantil en niños menores de un
año nacidos vivos, índice con el que también cerró el 2006.
Otros 24 municipios del país no reportaron fallecimientos y
mantienen igual resultado. Pero es justo significar que en la Ciénaga
el programa materno infantil se torna más complicado.
El municipio ocupa un área superior a los 4 000 kilómetros
cuadrados y su población, por debajo de los 9 000 habitantes, es muy
dispersa.
Es por ello, opina Ulises Viart Morejón, vicedirector municipal de
asistencia médica, que el trabajo se hace más difícil, pues debe
atenderse una comunidad que reside en pequeñas localidades separadas a
considerable distancia las unas de las otras.
En el 2006 se contabilizaron 103 nacimientos en el sureño
territorio, entre estos el parto gemelar, de la joven enfermera Lisbey
Pérez Figueredo, quien vive en Playa Girón junto a sus niñas nacidas
en marzo.
Viart Morejón enfatiza que todos los indicadores son positivos, lo
cual es expresión, dice, de cuánto se hace allí en materia de atención
materno-infantil.
Subraya en primer lugar el capital humano y su elevada
calificación. Entre los principales servicios reconoce el aporte de
los 13 consultorios del Médico de la Familia, del nuevo policlínico
integral en Playa Larga, el rural en Cayo Ramona y el de los hogares
maternos.
En lo individual sobresale la contribución de la ginecobstetra
Leydis Valdés, y en general el trabajo en equipo de los que están
responsabilizados con el programa.
Profesionales de la salud en el municipio consideran como los
mayores retos la necesidad de trabajar por reducir el índice que mide
el bajo peso al nacer y los embarazos en las edades extremas.
Quizás Lisbey no conozca a ciencia cierta cómo se malvivía aquí
antes del Primero de Enero de 1959, pero nadie podrá arrancarle el
privilegio de sentirse dichosa y ser uno de los tantos cenagueros para
quienes la Revolución alcanzó un desarrollo equitativo.