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Celima
Bernal
Los lapsos no pueden ser de otra cosa que de tiempo,
ni las caballerías, más que de tierra; no es posible anegarse más
que en agua, ni aterirse, si no de frío. Los acuerdos jamás pudieran
no ser adoptados, así es que constituyen una redundancia tremenda:
lapsos de tiempo, caballerías de tierra, anegado en agua, aterido de
frío y acuerdos adoptados. Nadie inaugura ni estrena a no ser por
primera vez; sin embargo, se oye mucho: "Inaugurado por primera vez"
y "estrenado por vez primera". También a cada rato, alguien "extrema
al máximo", e "inicia los primeros pasos". Nada de: "surgen nuevos
valores"; si surgen, seguro que son nuevos. |
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