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Consumo energético del norte contra
soberanía alimentaria del sur

CARMEN ESQUIVEL

GUATEMALA, 11 de abril (PL).— La utilización de granos básicos para producir combustibles genera hoy debates en Guatemala, donde expertos avizoran los efectos devastadores de esta política sobre la soberanía y la seguridad alimentarias.

"Nos parece un error y una aberración que, siguiendo los dictados norteamericanos, se pretenda lanzar un proyecto que atentaría aún más contra la ya precaria nutrición de nuestra población", dijo el dirigente campesino Helmer Velásquez.

El director de la Coordinación de Organizaciones No Gubernamentales y Cooperativas ve con preocupación que muchas tierras sean compradas con presión de terratenientes con el argumento de la necesidad de sembrar caña y palma africana.

"Eso, a nuestro juicio, tiene dos graves efectos: uno que los pequeños productores, al ser desplazados de sus tierras, están dejando de producir sus granos básicos, fundamentalmente el maíz", declaró Velásquez a Prensa Latina.

En segundo lugar -dijo- ratifica y reitera la injusticia en cuanto a la tenencia y uso de la tierra en el país, porque de nuevo la oligarquía se impone en función de sus intereses y de los de Estados Unidos, y expropia impunemente sus bienes a los campesinos.

En algunas zonas, fundamentalmente en los norteños departamentos de Cobán y Petén, ha comenzado a manifestarse la sustitución de pequeñas parcelas y bosques por monocultivos de oleaginosas para producir etanol y biodiesel.

Los efectos negativos sobre el ecosistema de la región, la deforestación y el uso de semillas transgénicas han sido motivo de dos análisis realizados ya por la Coordinación de ONGs y Cooperativas.

Byron Garoz, miembro de la organización y experto en el tema, alerta sobre el hecho de dar prioridad a las siembras para energéticos, en detrimento de la producción de alimentos.

Cita como ejemplo el caso de México, donde la principal comercializadora de granos del mundo, la norteamericana Cargill, prefiere vender a futuro el maíz a las compañías energéticas estadounidenses antes que a las tortillerías mexicanas.

Alerta Garoz que en Europa no hay suficientes tierras para la producción de biocombustibles y Estados Unidos, pese a la extensión territorial, tiene un consumo de energía tan alto que sin dudas va a utilizar para ese fin a América Latina, Asia y África.

"Así -advirtió- la soberanía alimentaria del sur se enfrenta hoy al voraz consumo energético del norte".

 

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