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Fuerzas combinadas iraquíes y estadounidenses se centraron hoy en una
serie de redadas en distritos capitalinos donde informes de
inteligencia afirman que existen núcleos de nacionalistas armados,
acorde con informes de medios oficiales.
Los combates por los ataques de los militares a residencias civiles
ocasionaron la muerte a 21 personas, dijeron las mismas fuentes que
asimismo mencionan la detención de siete decenas de sospechosos de
apoyar a la resistencia.
Mansur y Mahmudiya, dos céntricos distritos metropolitanos, ambos
con alta densidad de población, fueron los objetivos de las fuerzas
conjuntas, las cuales no dieron cuenta de bajas en sus filas.
En tanto, desde Mosul, norte, colindante con el Kurdistán, se
conoció de la detonación de una bomba al paso de una patrulla, uno de
cuyos miembros pereció y dos resultaron heridos, a creer el informe
oficial, el cual da cuenta de otros seis lesionados.
Acciones semejantes fueron registradas en el occidente capitalino,
con balance de tres muertos y seis heridos, consecuencia de la
detonación de un coche cargado de explosivos.
Los auto-bombas detonados por comandos se han convertido en una
forma apocalíptica de resistencia a la ocupación militar
estadounidense en este país árabe del Golfo Pérsico.
En el ámbito político, la temperatura subió hoy tras el
condicionamiento por Irán de su asistencia a la conferencia
internacional sobre Iraq del mes próximo a la liberación de cinco de
sus súbditos apresados por fuerzas estadounidenses.
Las autoridades castrenses norteamericanas aquí acusan a esos
ciudadanos persas de ser miembros del cuerpo de Guardianes de la
Revolución, una agrupación paramilitar elite notoria por su apego a
las enseñanzas del Islam chiíta.
De su parte, el influyente clérigo chiíta Muqtada al Sadr renovó
sus críticas al primer ministro Nuri al Maliki por rehusarse a
establecer un calendario para la retirada de las tropas
estadounidenses acantonadas aquí, más de 140 mil soldados.
Rechazamos la declaración del primer ministro sobre la permanencia
de las fuerzas de ocupación en contra de la voluntad del pueblo
iraquí, que expresó su opinión en la manifestación de más de un millón
de personas el 9 de abril, dice el texto.
El clérigo anunció que su movimiento estudia retirarse del gobierno
porque éste "no honró sus obligaciones hacia los ciudadanos iraquíes
en dos cuestiones como la seguridad y los servicios".
Al Sadr suspendió semanas atrás la participación de sus seguidores
en el Majlis (parlamento) y el gobierno por la misma razón.