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El gobierno ruso se sintió traicionado por la decisión de Estados
Unidos de instalar en Europa escudos antimisiles, revela hoy el vocero
del Kremlin, Dmitri Peskov, en declaraciones al diario londinense The
Guardian.
Peskov afirmó que Washington se abstuvo de informar con
anterioridad a Moscú de esos planes que transforman el equilibrio y la
estabilidad europea y mundial, y causan preocupación en el Viejo
Continente.
El portavoz precisó que Rusia se siente engañada por la decisión de
la Casa Blanca y en consecuencia se deberán buscar alternativas ante
tal situación.
Al margen de una respuesta militar a esa táctica, Peskov precisó
que el presidente ruso, Vladimir Putin, aboga por solucionar con el
dialogo y las negociaciones las discrepancias surgidas por ese motivo.
Mientras, el gobierno estadounidense rechaza las versiones de Moscú
sobre la amenaza que representan para Rusia las próximas instalaciones
de bases norteamericanas en la Republica Checa y Polonia.
La Duma, parlamento ruso, advirtió la semana pasada que los planes
estadounidenses pueden desencadenar una nueva carrera armamentista.
El especialista del Centro de Control de Armamentos de Moscú
Yevgueni Mysnikov manifestó a The Guardian que los rusos están
decepcionados por el comportamiento de Washington.
Con anterioridad el canciller ruso, Serguei Lavrov, anunció que su
país reaccionará sin histeria a esos proyectos y precisó que la
tecnología de defensa encontrará una respuesta asimétrica para
proteger su territorio y mantener el equilibrio estratégico.
Estados Unidos proyecta construir en Polonia una base para lanzar
antimisiles y otra con un sistema de radares en la Republica Checa,
las dos únicas de su tipo en el exterior, las que se sumarían a las de
Alaska y California.
Los planes armamentistas también generan preocupación en otros
estados europeos.
En febrero pasado, el ex primer ministro eslovaco Jan Carnogursky
advirtió que la implementación de esos sistemas defensivos
estadounidenses en Europa del Este pueden dañar las relaciones entre
Rusia y la OTAN y desatar una nueva guerra fría.
El ministro alemán de exteriores, Frank Walter Steinmier, también
mostró preocupación por el desconocimiento de Rusia en los planes de
Estados Unidos.