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Afirman que ALBA y TCP fortalecen microempresa boliviana

MARIO HUBERT GARRIDO

LA PAZ, 11 de abril (PL).— La microempresa boliviana se fortalece con los acuerdos de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) y el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), afirmó hoy el coordinador nacional de ese programa, Romeo Amorín.

En declaraciones a Prensa Latina sobre el impacto de los convenios suscritos por Cuba, Venezuela y Bolivia en 2006, explicó que son cinco los rubros donde más se aprecian resultados: madera, textiles, alimentos, cuero y turismo.

A la vuelta de un año, precisó, se puede afirmar que la banca formal ha cambiado su política crediticia para los pequeños productores rurales y urbanos, y de dos o tres mil dólares para la inversión, hoy los préstamos se elevan hasta 15 mil dólares.

Dijo que ello ha permitido un giro en el destino de esas concesiones "que si bien antes eran solo para el consumo, ahora amplían el espectro y se dedican a programas productivos".

Según Amorín, otro resultado concreto de la puesta en marcha en Bolivia de los acuerdos ALBA-TCP es la solución al problema del empleo.

Señaló que aunque en el país hay una fuerte tradición familiar en la conformación de la microempresa, la ampliación de créditos posibilita ahora una mayor inversión en la maquinaria y amplia la capacidad para ofertar plazas de trabajo.

El empleo que se garantiza en esos colectivos es además directo y permanente, lo cual ofrece una mayor seguridad al trabajador, subrayó.

A la vuelta de un año, manifestó, otro aspecto que ha salido favorecido con esos convenios es la comercialización de los productos nacionales y su consolidación hacia el interior del país.

Amorín explicó que en muchos casos muebles, artículos textiles, charangos (instrumento de cuerda) y otros hechos en Bolivia iban a parar a Argentina, Chile o Perú, por la falta de un mercado nacional estable.

Señaló que los acuerdos ALBA- TCP han permitido además de consolidar un mercado nacional, crear por el Estado puntos en fronteras, que permitan defender las marcas propias, de manera ordenada.

También se ha logrado un mayor acercamiento productor-comprador, uno de los principios que reza en el TCP como mecanismos de integración para mejorar las condiciones de vida de los bolivianos.

Amorín comentó que otra iniciativa salida de esas tratativas es el vínculo comercio-turismo-cultura.

Se trata, señaló, de identificar determinadas rutas y atractivos turísticos que son de la preferencia de nuestros visitantes, para en esos lugares ampliar la comercialización de los productos de nuestras microempresas.

También citó como ejemplo los centros culturales inaugurados recientemente en la Chuquitanía, en el oriente del país, o en la sureña ciudad de Sucre, Chuquisaca.

En ellos -apuntó- se oferta la más variada producción artesanal como parte de los programas recreativos y muestras del folclor local.

A partir de los convenios ALBA-TCP, Bolivia ha podido contar con un fondo especial de financiamiento, de cien millones de dólares, para ejecutar proyectos productivos e infraestructura asociada, explicó.

Según el funcionario, 272 proyectos se encuentran en fase de implementación en siete de nueve departamentos del país, con una inversión superior a los seis millones de dólares.

 

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