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La microempresa boliviana se fortalece con los acuerdos de la
Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) y el Tratado de
Comercio de los Pueblos (TCP), afirmó hoy el coordinador nacional de
ese programa, Romeo Amorín.
En declaraciones a Prensa Latina sobre el impacto de los convenios
suscritos por Cuba, Venezuela y Bolivia en 2006, explicó que son cinco
los rubros donde más se aprecian resultados: madera, textiles,
alimentos, cuero y turismo.
A la vuelta de un año, precisó, se puede afirmar que la banca
formal ha cambiado su política crediticia para los pequeños
productores rurales y urbanos, y de dos o tres mil dólares para la
inversión, hoy los préstamos se elevan hasta 15 mil dólares.
Dijo que ello ha permitido un giro en el destino de esas
concesiones "que si bien antes eran solo para el consumo, ahora
amplían el espectro y se dedican a programas productivos".
Según Amorín, otro resultado concreto de la puesta en marcha en
Bolivia de los acuerdos ALBA-TCP es la solución al problema del
empleo.
Señaló que aunque en el país hay una fuerte tradición familiar en
la conformación de la microempresa, la ampliación de créditos
posibilita ahora una mayor inversión en la maquinaria y amplia la
capacidad para ofertar plazas de trabajo.
El empleo que se garantiza en esos colectivos es además directo y
permanente, lo cual ofrece una mayor seguridad al trabajador, subrayó.
A la vuelta de un año, manifestó, otro aspecto que ha salido
favorecido con esos convenios es la comercialización de los productos
nacionales y su consolidación hacia el interior del país.
Amorín explicó que en muchos casos muebles, artículos textiles,
charangos (instrumento de cuerda) y otros hechos en Bolivia iban a
parar a Argentina, Chile o Perú, por la falta de un mercado nacional
estable.
Señaló que los acuerdos ALBA- TCP han permitido además de
consolidar un mercado nacional, crear por el Estado puntos en
fronteras, que permitan defender las marcas propias, de manera
ordenada.
También se ha logrado un mayor acercamiento productor-comprador,
uno de los principios que reza en el TCP como mecanismos de
integración para mejorar las condiciones de vida de los bolivianos.
Amorín comentó que otra iniciativa salida de esas tratativas es el
vínculo comercio-turismo-cultura.
Se trata, señaló, de identificar determinadas rutas y atractivos
turísticos que son de la preferencia de nuestros visitantes, para en
esos lugares ampliar la comercialización de los productos de nuestras
microempresas.
También citó como ejemplo los centros culturales inaugurados
recientemente en la Chuquitanía, en el oriente del país, o en la
sureña ciudad de Sucre, Chuquisaca.
En ellos -apuntó- se oferta la más variada producción artesanal
como parte de los programas recreativos y muestras del folclor local.
A partir de los convenios ALBA-TCP, Bolivia ha podido contar con un
fondo especial de financiamiento, de cien millones de dólares, para
ejecutar proyectos productivos e infraestructura asociada, explicó.
Según el funcionario, 272 proyectos se encuentran en fase de
implementación en siete de nueve departamentos del país, con una
inversión superior a los seis millones de dólares.