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Para la jueza, los años borraron los crímenes del
terrorista Posada Más que nunca, se
calienta la papa
JEAN-GUY ALLARD de Granma Internacional
Luis
Posada Carriles es "viejo, inválido y tiene fuertes lazos con la
comunidad" y las actividades que la Fiscalía evoca para apoyar su
posición "ocurrieron supuestamente hace años en países extranjeros".
Con estas inverosímiles reflexiones que abren las puertas a todas las
sospechas, la jueza Kathleen Cardone resume, en las últimas líneas de
su fallo del viernes pasado, su pensamiento acerca del terrorista,
torturador y asesino que ordenó liberar.
La existencia de Luis Posada Carriles está ligada con "algunos de
los eventos más infames del siglo XX en la vida política de América
Central", dice al principio de su documento, en un resumen algo
extraño del acusado, donde precisa que fue "oficial de la US Army" y
"vinculado" a la CIA.
Echando juntos, en una misma oración, "la Bahía de Cochinos, el
caso Irán-Contra, los atentados turísticos de La Habana, y hasta
—según teóricos de la conspiración— el asesinato del presidente John
F. Kennedy", la jueza afirma abruptamente que su posible relación con
estos eventos no tiene que ver con la presente causa.
Después de resumir el conjunto de la sucesión de comparecencias de
Posada ante varios tribunales, Cardone señala cómo se aceptó la última
solicitud de fianza, presentada por el abogado Arturo Hernández que,
de acuerdo con la ley, tenía que ofrecer al tribunal alguna "nueva
evidencia".
Lo hizo al invocar que la Fiscalía había omitido presentar, el 1º
de febrero último, tal como había solicitado el juez de distrito
Philip R. Martínez, pruebas de que Posada constituye "un riesgo
terrorista" (terrorist risk) para justificar su detención. Una
pirueta que el tribunal, magnánimo, aceptó.
¡SUS DELITOS Y...
SU HISTORIA PESAN
en SU FAVOR!
En un párrafo por lo menos asombroso, Cardone valora que la
"naturaleza y las circunstancias" de los delitos que son objeto de las
acusaciones actualmente llevadas contra Posada, "pesan en su favor".
"No se encuentra acusado, en esta o en cualquier otra causa, de un
crimen de violencia o de otros crímenes que implican la inmediata
seguridad de la comunidad", escribe Cardone.
Luego va aún más allá: "La Corte estima que la historia y las
características de (Posada) pesan en su favor".
Retoma, por supuesto, el argumento de que ningún país quiere
aceptar al criminal, pero emite entonces este razonamiento admirable
de prepotencia: "Si iba a huir a otro país, (Posada) no tendría acceso
a los mismos derechos, los beneficios y el apoyo que recibe en este
país" (Estados Unidos).
Cardone se considera finalmente autorizada a asegurar que Posada
dispone de "amplios lazos" con la comunidad, "como ha sido demostrado
por los miles de personas que firmaron peticiones en su favor".
La Fiscalía, de forma evidente, evitó informar al tribunal que la
sala de audiencia estaba repleta de terroristas fichados y de
partidarios del uso de la violencia contra Cuba, los mismos individuos
que, durante semanas, recogieron firmas usando su poder de dominio de
la comunidad miamense.
Al final de sus reflexiones, Cardone indica que Posada parece "ser
un hombre que carece de recursos" para ser un "riesgo de huida", antes
de regalarle luego una fianza de 250 000 dólares "en efectivo o en
bonos de seguridad corporativos".
UN SOSPECHOSO ERROR "INFORMÁTICO"
Para quien sospecha que el "error informático" ocurrido el jueves
anterior, por el cual se anunciaba el rechazo de la solicitud de
fianza de Posada, no era tan erróneo, todo el texto errático de la
decisión judicial tiende a demostrar que algo pasó.
En el 2005, ahí mismo, en El Paso, el juez de inmigración, William
Lee Abbott, al recibir la causa de Posada, parecía perfectamente
dispuesto a ordenar que fuera extraditado a Venezuela. La propia
fiscal, Gina Jackson, alegaba que la nación sudamericana no constituía
un "peligro" para el delincuente internacional.
Sin embargo, en el curso de una audiencia ulterior, Abbott se
acogió al testimonio de un abogado venezolano, Joaquín Chaffardet,
colaborador de Posada cuando este dirigía por cuenta de la CIA
sangrientas operaciones de contrainsurgencia en Venezuela, para
ordenar que no fuera expulsado a ese país. Jackson se abstuvo de
presentar la menor prueba en contra de este testimonio descabellado y
aceptó en silencio la decisión que salvaba a Posada de un juicio por
terrorismo.
DOS FISCALES "ANTITERRORISTAS"
De manera infinitamente paradójica, Alberto Gonzáles, es decir, la
Casa Blanca, que siempre se niega a acusar a Posada de terrorismo,
confía en nada menos que los fiscales de la Sección Antiterrorista del
Departamento de Justicia para manejar su dossier.
Los dos fiscales que perdieron el litigio de la fianza del asesino,
en El Paso, son John W. Van Lonkhuyzen y Paul Ahern, ambos expertos de
esa Sección Antiterrorista, con oficinas en Washington, Calle 10 y
Avenida de la Constitución.
Ahern ya ha declarado a AFP que EE.UU. no tiene jurisdicción para
juzgar a Posada por el ataque a la aeronave de Cubana de Aviación en
1976.
¿Ignoraría la Sección Antiterrorista del Departamento de Justicia
la existencia del Convenio para la Represión de Actos Ilícitos contra
la Seguridad de la Aviación Civil, suscrito en 1971, en Montreal, y el
Convenio Internacional para la Represión de los Atentados Terroristas
Cometidos con Bombas, vigente desde el 2001, tantas veces citados en
relación con el caso?
Van Lonkhuyzen y Ahern pidieron a la jueza Cardone que disponga
hasta este viernes, 13 de abril, para presentar una nueva estrategia a
fin de que Posada sea mantenido en su cárcel de Nuevo México, a pesar
de esta última decisión. Cardone aceptó de inmediato.
¿Presentarán esta vez al tribunal evidencias del carácter
terrorista de Luis Posada Carriles? La "papa caliente" está, una vez
más, entre las manos de Bush, su "fiel" Gonzáles y sus representantes,
en este otro capítulo de la guerra sucia contra Cuba, John W. Van
Lonkhuyzen (john.van.lonkhuyzen@usdoj.gov) y Paul Ahern (paul.ahern@usdoj.gov). |