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Estados Unidos presionó para que del informe del Panel
Intergubernamental sobre Cambio Climático, difundido hoy, fueran
omitidos los daños económicos, socioeconómicos y al ecosistema que
puede causar a Norteamérica el aumento de la temperatura global.
El documento da cuenta de las consecuencias catastróficas del
aumento de la temperatura global para la humanidad y especies de la
flora y la fauna.
Según el comité de expertos de las Naciones Unidas, las
temperaturas se elevarán entre 1,5 y 2,5 grados Celsius y un tercio de
las especies podría extinguirse.
Los ecosistemas coralinos, bosques boreales, las regiones
mediterráneas y los océanos sufrirán el impacto del calentamiento
global.
Pero será la región ártica, el África Subsahariana y las islas
pequeñas y los deltas de Asia, las víctimas principales de ese
fenómeno, resultado de las emisiones de dióxido de carbono y otros
gases causantes del efecto invernadero.
Según la Organización Mundial de la Salud, al cambio climático
podrían achacársele 150 mil muertes por diarrea y desnutrición solo en
el 2000.
Estados Unidos es el principal emisor de gases responsables del
efecto invernadero, con más del 30 por ciento de las emisiones a nivel
mundial, pero se niega a ratificar el Protocolo de Kyoto, única
herramienta contra el aumento de la temperatura global.
En lo que constituyó un duro golpe para la política ambiental del
presidente George W Bush, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó
que el gobierno federal debe considerar los gases de efecto
invernadero como dañinos al medio ambiente.
La demanda contra la Agencia Nacional de Protección de Medio
Ambiente (EPA), que se ha negado a regular los gases causantes del
calentamiento global, fue presentada por 12 estados y 13 grupos
ambientalistas.
Massachussetts, una de los estados demandantes, argumentó que sus
costas retrocederían 4,5 metros si el nivel del mar aumenta 30
centímetros.