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Los marinos británicos liberados, tras ser capturados por violar aguas
territoriales iraníes, negaron la comisión de ese delito, en una
esperada declaración después de sus contactos con el mando de la
Armada.
En una conferencia de prensa, varios de los 15 militares apresados
el pasado 23 de marzo por miembros de la Guardia Revolucionaria iraní,
confirmaron la versión del Reino Unido de que el incidente ocurrió en
aguas jurisdiccionales iraquíes.
Tal posición contradice sus reiteradas declaraciones ante la
televisión de la República Islámica, en la cual aparecieron con buen
semblante y sin señas de abusos físicos, de que reconocían su error de
operar en aguas del referido país persa.
Las autoridades británicas impidieron a la prensa algún tipo de
contacto con los ochos marines y siete infantes de Marina a su arribo
ayer al capitalino aeropuerto de Heathrow, desde donde fueron
trasladados directamente a una base de la Marina Real.
Sin embargo, el canal televisivo Sky News difundió declaraciones
del capitán Chris Air, en una entrevista concertada antes de su
liberación, en la cual reconoce que su equipo recogía información de
inteligencia sobre actividades iraníes.
La televisora afirmó entonces que era lógico, por tanto, la
cercanía de su grupo "al tapón iraní", en clara referencia a la zona
controlada por Teherán en el estuario del río Shatt el Arab, donde
ocurrió el incidente.
Durante la ceremonia de despedida a los 15 uniformados liberados,
el pasado martes, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, aconsejó a
Londres evitar represalias contra los uniformados por reconocer en
público el delito cometido.
Teherán respaldó sus afirmaciones con datos de equipos de
localización por satélite, tomados de las dos balsas inflables, donde
navegaban los militares, capturados después de efectuar una inspección
a una embarcación en la referida zona.
Pero en un comunicado conjunto de los uniformados liberados, éstos
denunciaron hoy el supuesto sometimiento a presiones psicológicas y a
interrogatorios agresivos, una versión ofrecida luego de pasar 24
horas en la base de Chivenor, en el condado de Denvon.
En contradicción con el buen tratamiento que la República Islámica
aseguró ofrecer a los detenidos, el comunicado se refiere al presunto
aislamiento de los militares en celdas pequeñas.
Por su lado, la jefatura de la Marina Real británica suspendió a
partir de esta jornada las actividades en el golfo Pérsico de sus
fuerzas, presentes allí como parte de las tropas de ocupación
anglo-estadounidenses en Iraq.