Los demócratas abrieron hoy un
nuevo frente de litigio con el presidente estadounidense, George W.
Bush, y calificaron como ilegal la designación de un nuevo embajador
en Bélgica.
El gobernante aprovechó el receso de Pascua del Congreso para
ratificar a Sam Fox -gran contribuyente republicano- para el puesto
europeo, una intención que había sido criticada en ambas cámaras
parlamentarias.
Nosotros vemos al nombramiento de Fox como un claro episodio de
abuso de poder del Presidente, subrayaron varios legisladores
demócratas en una carta dirigida a la Oficina de Responsabilidad
Gubernamental del Senado.
Los congresistas Christopher Dodd, por Connecticut; John Kerry,
Massachusetts, y Robert Casey, de Pennsylvania, advirtieron que
piensan convocar a una votación especial para revocar la decisión
ejecutiva sobre la embajada.
Líderes demócratas fustigaron a Fox por presuntas gestiones
mediáticas que en 2004 perjudicaron la carrera del entonces candidato
presidencial Kerry.
Bush y el Congreso ya se encuentran trenzados en una controversia
en torno al nuevo plan de financiación de la guerra en Iraq y la
salida de las tropas norteamericanas del país árabe.