— El director del Departamento de Servicios a Veteranos del estado
norteamericano de Arizona, Patrick Chorpenning, dimitió del cargo,
presionado por denuncias sobre irregularidades cometidas en el centro,
informan hoy medios de prensa.
El escándalo por las deficiencias encontradas en la mayor
instalación de salud militar del Pentágono, el hospital Walter Reed,
llega así a las proximidades de la costa occidental del país.
Chorpenning renunció días después de que investigadores de salud
estatales publicaran las arbitrariedades detectadas en el manejo de la
clínica de atención a los ex combatientes en la ciudad de Phoenix,
indica el diario The New York Times.
El asilo, con capacidad para 200 personas, acoge a veteranos de la
Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea, a quienes obligaban a
llevar uniformes sucios de orina y otros fluidos corporales.
Los inspectores detectaron que los pacientes, de ente 70 y 94 años
de edad, recibían atención de especialistas y enfermeras alrededor de
media hora después de solicitar los auxilios.
Debido a la repercusión del caso, las autoridades de salud pública
despidieron a dos empleados, reubicaron a otros dos y sancionaron a
cuatro trabajadores.
Según The New York Times, otros estados como Tennessee también
reportan incidentes similares. Además, el gobernador de Minessota, Tim
Pawlenty, solicitó una revisión de las casas de veteranos después que
tres ancianos murieran por errores médicos o abandono.
Estados Unidos cuenta con unos 119 asilos para antiguos
combatientes del Ejército, distribuidas en 47 estados y la isla de
Puerto Rico.