Quizás abrumado por la posibilidad de ser juzgado por sus crímenes
de guerra en Iraq, el ex presidente del gobierno español José María
Aznar pretende ahora desviar la atención de las acusaciones en su
contra, con la presentación de un nuevo plan injerencista para América
Latina, al estilo de su amo el mandatario norteamericano, George W.
Bush.
El ahora jefe de la derechista Fundación para el Análisis y los
Estudios Sociales (FAES) se presenta en Madrid con su más reciente e
infame plan contra Latinoamérica, con especial acento anticubano y
antivenezolano.
El nuevo esperpento aznarista ocurre en momentos en que en España y
otras naciones crecen las peticiones de que el ex mandatario sea
sentado en el banquillo de los acusados por ser, junto a Bush y el
primer ministro británico, Anthony Blair, responsable de decenas de
miles de asesinatos de civiles inocentes cometidos durante la ilegal
guerra impuesta a Iraq.
Aznar ya ha sido querellado en España por ser protagonista
principal de la conocida foto guerrerista de Azores, mientras se
preparan nuevas acciones jurídicas con el propósito de intentar
procesarlo por sus crímenes, y por inmiscuir a su país en la
sangrienta agresión militar a Iraq, mintiéndole al pueblo español,
según la prensa española.
Aznar sugiere en su plan, entre otras cosas, crear un "fondo de
ayuda a la democracia en Cuba" para evidentemente seguir llenando los
bolsillos de los mercenarios que al servicio de Washington tratan de
subvertir el orden en la isla caribeña.
Incluso profana al Héroe Nacional de la mayor de las Antillas, José
Martí, al pretender utilizar su nombre, como lo han hecho sucesivos
gobiernos de Estados Unidos y organizaciones terroristas radicadas en
Miami, para denominar el referido nuevo fondo anticubano.
Está claro que el bufón de Bush no abandona su obsesión de
inmiscuirse en América Latina, y particularmente intervenir contra
Cuba y Venezuela, como lo hizo ya con la guerra contra el pueblo
iraquí, a la cual el 90 % de sus compatriotas se opuso, y muchos de
ellos desean hoy juzgarlo por sus crímenes y mentiras.