Sus casi cuatro años seguidos reportando cero mortalidad infantil
corroboran la anterior afirmación y lo sitúan en la avanzada nacional
de ese indicador, expresión del estado de salud de la población y del
avance sociocultural.
El 19 de julio del 2003, Caimanera lamentó su última muerte
infantil. A partir de ahí la felicidad ha estado presente en cada uno
de los más de 600 alumbramientos.
Desde hace siete años, no se reportan en el territorio muertes
maternas. El último deceso de una embarazada fue en 1999, y resultó
ser la consecuencia de una cardiopatía.
Estos resultados se sustentan en la labor integrada de Salud
Pública, la comunidad, la familia, los Trabajadores Sociales, el
Gobierno y organismos como Educación y Comercio, asegura el Doctor
Leonel Haber Hernández, especialista en pediatría y responsable del
Programa Materno Infantil en el municipio.
La intersectorialidad, subraya el directivo, es el principal pilar
en el éxito del Programa. El otro sostén lo constituye la consagración
del personal de Salud Pública vinculado con esta tarea: trabajadores
del Hogar Materno y del Hospital General Docente Doctor Agostinho
Neto, de la ciudad de Guantánamo, donde se realizan los partos
correspondientes a Caimanera, sostiene Leonel.
Tanto es el celo por la salud de la embarazada y el niño en
Caimanera, que no se permite su egreso hospitalario si no está
presente el especialista, el médico o la enfermera del área de salud a
la cual pertenecen los pacientes.
Ha impactado favorablemente en los resultados de la mortalidad
infantil, también, el empleo creciente de servicios de avanzada como
el ultrasonido y el asesoramiento genético a gestantes y madres.
La atención a las mujeres con riesgo materno es otro elemento
importante, que ha permitido reducir los embarazos no deseados y los
partos en mujeres con enfermedades crónicas.
Gracias a la labor de promoción de salud, sobre todo en escuelas de
la Enseñanza Preuniversitaria y en cada una de las cinco comunidades
que integran este municipio, durante el 2006 solo parieron cuatro
menores de 18 años, de 12 en el año precedente.
Es oportuno recordarles a los mas jóvenes que Caimanera fue antes
del triunfo de la Revolución escenario predilecto para la diversión de
los marines yankis: casino para el juego y la prostitución.
Para la atención de su salud el pueblo solo disponía de una posta
médica, con dos auxiliares de enfermería y un galeno que una o dos
veces por semana acudía desde la ciudad de Guantánamo.
Hoy el municipio dispone de una infraestructura de salud, integrada
por 13 consultorios del médico y la enfermera de la familia,
Policlínico Universitario con 33 servicios, Hospital Materno Infantil
de 12 camas, Casa de Abuelos, Centro de Higiene y Epidemiología y una
moderna y confortable sala de Medicina Física y Rehabilitación.