Sobre esa tecnología indicó que el primer eslabón de la cadena
empieza cuando, a las cuatro de la mañana, el vaquero inicia el
ordeño.
En la ganadería hay una cultura que no se puede perder y que
empieza desde la preparación de las ubres de las vacas. Es un proceso
productivo que no puede asumirse por pedacitos o en dependencia de los
recursos o productos disponibles. Hay que hacerlo como se debe hacer,
como se indica y con lo que lleva.
Es una obra de dedicación y conocimiento. Por el buen estado de las
ubres de la vaca se gana o se pierde parte de la cantidad y calidad de
la leche, explica.
Se calcula que el 70 % de las hembras lecheras en ordeño en Cuba
padecen mastitis bovina o inflamación de la ubre, lo cual reduce la
cantidad de leche entre 12-20 %. Esa enfermedad es la que más daños
origina en la ganadería lechera a escala internacional, apuntó.
Para diagnosticar la mastitis tanto en la vaquería como en la
industria, el CENSA elaboró un producto denominado CENMAST. Pero el
problema no es aplicar un solo producto, sino concebir el proceso de
la producción de leche como un sistema integral, donde todo está
encadenado.
Además de los consabidos problemas de adulteración de este alimento
con agua, existen problemas con la cantidad de sólidos en su
composición, lo que se denomina Síndrome de Leche Anormal o SILA,
patología vinculada al periodo seco, cuando los animales tienen serios
y mantenidos problemas metabólicos por deficiente nutrición.
Para corregir este problema, expresado en cambios en la composición
láctea y alteraciones en la obtención de los derivados, también se han
elaborado formulaciones correctoras que permiten incrementar los
sólidos y proteínas.
Lógicamente la solución ideal de esta situación, es llegar a la
seca con la alimentación animal asegurada en cantidad y calidad, un
elemento crucial para el trópico. Varias instituciones científicas de
los Ministerios de la Agricultura y Educación Superior han ofrecido
resultados de mucho impacto para dar solución a esos problemas.
La demora en la recogida de la leche y la carencia de medios
adecuados y de refrigeración ocasionan muchas pérdidas en la época de
mayor producción, el periodo lluvioso.
Para disminuir la ocurrencia de acidificación en la leche y
facilitar el acopio, obtuvimos un producto denominado Stabilak que
activa un mecanismo natural de defensa en ese alimento. Este
conservante ha sido promovido por la FAO y el Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD), mediante el programa IDEASS para la
colaboración Sur - Sur. Durante este año, como ya se publicó, los
Ministerios de la Agricultura y la Alimenticia solicitaron y
contrataron determinados lotes para proteger una mayor cantidad de
leche.
Con el objetivo de mejorar la capacidad analítica de los
laboratorios lácteos, se diseñó y fabrica el DIRALEC, equipo que
identifica las bacterias en la leche. Ese instrumento es fruto de un
trabajo conjunto del CENSA, el Centro Nacional de Investigaciones
Científicas, aportador de la tecnología básica, el Centro
Universitario de Sancti Spíritus y la Universidad Agraria de la
Habana.
Actualmente el Instituto de Ciencia Animal (ICA), la Universidad
Agraria de La Habana (UNAH) y otros escenarios productivos de la
provincia de La Habana están implementando el sistema en sus
vaquerías.
La ganadería es una labor de consagración y conocimientos. Es una
cultura que no se puede perder. La leche es uno de los productos
alimenticios más importantes para la población cubana. Y todo lo que
se haga por aumentarla es poco, en momentos en que el país eroga
grandes sumas de divisas anuales en la importación de esta proteína
animal.