La tecnología no puede asumirse a retacitos

Raisa Pagés

El doctor Pastor Ponce, director del Laboratorio de Calidad de la Leche del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA), es una de las voces más autorizadas en Cuba para expresar criterios en torno a los problemas de la ganadería y de la calidad de la leche. Es un investigador que ha pasado más tiempo de su vida en las vaquerías que en los laboratorios. Sus manos casi han tocado más ubres de vacas que microscopios.

El doctor Ponce es autor del Programa Integral para la Producción y Calidad de la Leche (PROCAL), premio relevante en el Fórum Nacional de Ciencia y Técnica en el año 2000, que logra reducir la mastitis en 30% y aumenta el rendimiento por vaca entre 0,5 y 1,5 litros/día, como ha ocurrido en empresas genéticas de La Habana.

Foto:Ricardo López HeviaLa mastitis bovina es una de las enfermedades que más daños origina en la lechería a escala internaciona, explicó el doctor Ponce.

Sobre esa tecnología indicó que el primer eslabón de la cadena empieza cuando, a las cuatro de la mañana, el vaquero inicia el ordeño.

En la ganadería hay una cultura que no se puede perder y que empieza desde la preparación de las ubres de las vacas. Es un proceso productivo que no puede asumirse por pedacitos o en dependencia de los recursos o productos disponibles. Hay que hacerlo como se debe hacer, como se indica y con lo que lleva.

Es una obra de dedicación y conocimiento. Por el buen estado de las ubres de la vaca se gana o se pierde parte de la cantidad y calidad de la leche, explica.

Se calcula que el 70 % de las hembras lecheras en ordeño en Cuba padecen mastitis bovina o inflamación de la ubre, lo cual reduce la cantidad de leche entre 12-20 %. Esa enfermedad es la que más daños origina en la ganadería lechera a escala internacional, apuntó.

Para diagnosticar la mastitis tanto en la vaquería como en la industria, el CENSA elaboró un producto denominado CENMAST. Pero el problema no es aplicar un solo producto, sino concebir el proceso de la producción de leche como un sistema integral, donde todo está encadenado.

Además de los consabidos problemas de adulteración de este alimento con agua, existen problemas con la cantidad de sólidos en su composición, lo que se denomina Síndrome de Leche Anormal o SILA, patología vinculada al periodo seco, cuando los animales tienen serios y mantenidos problemas metabólicos por deficiente nutrición.

Para corregir este problema, expresado en cambios en la composición láctea y alteraciones en la obtención de los derivados, también se han elaborado formulaciones correctoras que permiten incrementar los sólidos y proteínas.

Lógicamente la solución ideal de esta situación, es llegar a la seca con la alimentación animal asegurada en cantidad y calidad, un elemento crucial para el trópico. Varias instituciones científicas de los Ministerios de la Agricultura y Educación Superior han ofrecido resultados de mucho impacto para dar solución a esos problemas.

La demora en la recogida de la leche y la carencia de medios adecuados y de refrigeración ocasionan muchas pérdidas en la época de mayor producción, el periodo lluvioso.

Para disminuir la ocurrencia de acidificación en la leche y facilitar el acopio, obtuvimos un producto denominado Stabilak que activa un mecanismo natural de defensa en ese alimento. Este conservante ha sido promovido por la FAO y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), mediante el programa IDEASS para la colaboración Sur - Sur. Durante este año, como ya se publicó, los Ministerios de la Agricultura y la Alimenticia solicitaron y contrataron determinados lotes para proteger una mayor cantidad de leche.

Con el objetivo de mejorar la capacidad analítica de los laboratorios lácteos, se diseñó y fabrica el DIRALEC, equipo que identifica las bacterias en la leche. Ese instrumento es fruto de un trabajo conjunto del CENSA, el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, aportador de la tecnología básica, el Centro Universitario de Sancti Spíritus y la Universidad Agraria de la Habana.

Actualmente el Instituto de Ciencia Animal (ICA), la Universidad Agraria de La Habana (UNAH) y otros escenarios productivos de la provincia de La Habana están implementando el sistema en sus vaquerías.

La ganadería es una labor de consagración y conocimientos. Es una cultura que no se puede perder. La leche es uno de los productos alimenticios más importantes para la población cubana. Y todo lo que se haga por aumentarla es poco, en momentos en que el país eroga grandes sumas de divisas anuales en la importación de esta proteína animal.

 

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