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Ejército estadounidense abandona a soldado herido en Iraq

WASHINGTON, 22 de marzo (PL).— El Ejército estadounidense abandonó a su suerte a un soldado puertorriqueño herido en Iraq, que hoy debe asumir por sus propios medios la atención de las lesiones contraídas en la guerra.

Elmer J. Rivera, sargento de 24 años de edad, recibió la baja militar en enero pasado, cuando aún permanecía bajo tratamiento médico en el centro hospitalario Walter Reed, instalación que mostró al país las deficiencias del sistema sanitario castrense.

A causa de un ataque con mortero, Rivera sufrió daños en el colon, el diafragma y los vasos sanguíneos, por lo que fue sometido a 16 intervenciones quirúrgicas.

Esta semana, el sargento debió suspender una consulta que tenía programada para el día 19, pues carece de los fondos necesarios para costearla.

Desde el momento en que lo desmovilizaron, el Pentágono dejó de financiar su transportación hacia el Walter Reed y la estancia en la clínica, pese a que deben extirparle una hernia abdominal.

Además, los ingresos de Rivera disminuyeron en un 60 por ciento desde que dejó el uniforme y no puede trabajar todavía debido a su estado.

"Nadie en la Reserva del Ejército se acuerda de mí", indicó el sargento mediante una denuncia formal, similar a otras realizadas por veteranos insatisfechos con la atención que les brindan los gobiernos de Puerto Rico y Estados Unidos.

Por ello, desea volver a la clínica, aún después de conocer por el diario The Washington Post que los pacientes como él vivieron allí en pésimas condiciones higiénicas, acompañados por ratas y cucarachas.

"No tengo la culpa de haber sido herido. Lo menos que pueden hacer es pagarme el pasaje y brindarme los servicios médicos", precisó el militar.

Aunque en el hospital de Veteranos de San Juan me brindan atención, debería ser examinado por el mismo cirujano del Walter Reed que me hizo todas las operaciones anteriores, agregó.

Rivera, después de servir en las fuerzas armadas hasta octubre de 2004, recibió para las navidades de ese año la visita de George Bush y la señora Laura, quienes pronto olvidaron al sargento entre tantos soldados que llegan muertos o heridos de Iraq.

No obstante su corta carrera en el Ejército, el oficial puede decir que conoce de cerca varios de los escándalos de la actual administración estadounidense.

En el Medio Oriente sirvió como gendarme de la cárcel de Abu Ghraib, incluso después de que el mundo conociera las torturas aplicadas allí por los soldados norteamericanos contra los detenidos árabes.

Poco después vivió la precaria asistencia sanitaria a que son sometidos los soldados en Estados Unidos, denunciada por medios nacionales a raíz del escándalo del Walter Reed..¿

Ahora permanece en el olvido. "Si llego a estar bien, quizás me hubieran enviado de nuevo a la guerra. Pero como ya no les sirvo, no se preocupan por mí", señala.

 

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