Combates entre presuntos miembros
de Al-Qaeda e integrantes tribeños paquistaníes en el distrito
montañoso de Waziristán del Sur, fronterizo con Afganistán, causaron
126 muertos y 70 arrestados, comunicaron hoy fuentes oficiales
capitalinas.
El ministro del Interior, Aftab Khan Sherpao, precisó a la prensa
en Islamabad que 86 extranjeros islámicos y 30 tribales locales,
respaldados por el ejército paquistaní, perecieron durante tres días
de encarnizados enfrentamientos en esa región del este del país.
La finalizada batalla comenzó el lunes último en la localidad de
Wana, y según fuentes militares involucró a combatientes de la etnia
uzbeka y de la pathún, pertenecientes a las tribus de la zona, afines
al gobierno paquistaní.
De acuerdo con el influyente diario Dawn, la tensión entre los
locales y uzbekos, refugiados a raíz de la invasión de Estados Unidos
a Afganistán en el 2001, se remonta al 2006, cuando las autoridades
paquistaníes firmaron un acuerdo con los jefes tribales.
El gobierno paquistaní reconoció el 5 de septiembre de 2006 a los
jefes tribales como los garantes de la seguridad en las regiones de
Waziristán del Norte y Sur, pese a sus vínculos con los talibanes,
para terminar con la guerra de baja intensidad en la zona.
Mediante ese pacto, Paquistán aceptó que los combatientes
extranjeros de la región, incluidos los más buscados, salieran de la
zona o permanecieran en ella una vez garantizada su buena conducta.
Mientras, los ancianos líderes tribales se comprometieron a no
permitir que nadie usara ese territorio para lanzar ataques contra
Afganistán.
Ante la situación en la remota semiautónoma región tribal, donde
abundan las armas, el presidente paquistaní, general Pervez Musharraf,
ordenó a los militantes extranjeros abandonar la región fronteriza con
Afganistán, donde se supone estén refugiados.
Los pashtunes habitan en Waziristán, así como en las áreas afganas
al otro lado de la frontera y muchos de ellos respaldan a los
talibanes, cuyos líderes pertenecen a esa etnia islámica.