Después
de que su jefe, Adolfo Franco, salió corriendo hace unos días para
refugiarse en casa de uno de sus subsidiados, el asesor principal del
tema Cuba en la Agencia Internacional de Estados Unidos para el
Desarrollo (USAID), David Mutchler, acaba de seguirle en la estampida.
Esto ocurre cuando el super espía nombrado por Bush para vigilar a
Cuba y Venezuela, el viejo agente CIA Norman Bailey, ha sido echado
por el nuevo jefe de Inteligencia McConnell.
Mutchler manejaba en la USAID los millones que Franco destinaba a
sus amistades de Miami, con la protección nada gratuita de Ileana Ros-Lehtinen
y de los hermanos Díaz-Balart. Tanto su partida como la de su mentor
ocurren apenas unas semanas después de la publicación de un informe de
la Oficina de Contabilidad del Congreso, que demuestra cómo se
disimuló el paradero de 65,4 millones de dólares otorgados por ese
fondo federal en una década a una red de grupúsculos desconocidos,
organizaciones mafiosas y desprestigiados centros de estudios, claro,
todos anticubanos.
Mutchler es uno de los inventores de la conversión en "periodistas
independientes" de agentes de inteligencia reclutados por la Oficina
de Intereses de Washington en La Habana, y de otros trucos sucios
usados en las operaciones de desinformación contra Cuba a través de
organizaciones llamadas no gubernamentales, como Reporteros sin
Fronteras. (Jean-Guy Allard)