Grietas en las filas republicanas y
las demandas de los demócratas estadounidenses anticipan hoy que al
secretario de Justicia, Alberto Gonzáles le quedan días en el cargo.
Centro de un escándalo por el despido de ocho fiscales federales
por aparentes motivaciones políticas, el Fiscal General no sobrepasará
la tormenta política que se abate sobre Washington, predicen medios
opositores en el Congreso.
La situación se enturbió aún más cuando este miércoles el senador
republicano por New Hampshire, John Sununu, se convirtió en el primer
miembro de esa agrupación en solicitar su dimisión, pese a que el
presidente George W. Bush le había reiterado su confianza.
Sununu dijo a la televisora CNN que no está complacido con las
declaraciones de Bush en México. Creo que debería reemplazarlo,
sostuvo.
El parlamentario republicano destacó que al problema de las
destituciones se suman otros hechos que terminaron con la confianza en
Gonzáles.
Destacó, entre otros, un informe del inspector general del
Departamento de Justicia sobre el uso de cartas secretas de seguridad
nacional para acceder a archivos personales en investigaciones sobre
terrorismo.
En la actualidad, los demócratas que ahora dirigen el Congreso
impulsan investigaciones y audiencias luego que varios fiscales
cesados manifestaron que recibieron presiones de parlamentarios
republicanos en investigaciones de fraudes electorales.
Asimismo, los letrados indicaron que la secretaría de Justicia
trato de intimidarlos.
En declaraciones a la prensa, el líder de la mayoría demócrata,
Harry Reid opinó que a Gonzáles le queda poco en el cargo. "No creo
que dure mucho. Días", enfatizó.
Mientras, la Casa Blanca maniobraba para evitar que el asesor
político del presidente, Karl Rove y la ex candidata a la Corte
Suprema y abogada presidencial Harriet Miers, sean citadas a las
audiencias previstas en la investigación.
A la postura asumida por Sununu se pueden ligar otros legisladores
del partido del mandatario, lo que debe terminar con la salida de
Gonzáles o dejar a Bush en una posición muy comprometida.