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Las elecciones presidenciales estadounidenses de 2008 podrían ser las
más caras en la historia del país y marcar un record de dos mil
millones de dólares por ambos partidos, auguraron hoy fuentes de
prensa.
Tal cifra colosal representará el doble de lo gastado en las
campañas de hace cuatro años por el actual presidente George W. Bush y
su contendiente, el senador demócrata John Kerry, explicó el medio
digital NewsMax.
Se prevé que los candidatos a la Casa Blanca por los dos
principales gremios políticos norteamericanos deberán preparar un
portafolio de por los menos 500 millones de dólares a partir de
septiembre de 2007.
De acuerdo con expertos, la razón de este frenesí de gastos radica
en que 20 estados se diputan el inicio de campaña en febrero de 2008,
lo que se traducirá en prácticamente consultas primarias a nivel
nacional.
Otra de las causas, según analistas de NewsMax, es que la Oficina
Oval es un concurso abierto para los pretendientes porque ni Bush ni
el vicepresidente Richard Cheney están entre los aspirantes.
En 2004, Bush y Kerry registraron costos de proselitismo de 572
millones de dólares. De ese monto, 312 millones fueron a agencias
consultoras de publicidad o a los medios de comunicación para difundir
anuncios de radio y televisión.
El actual mandatario convirtió más de 150 mil dólares en globos,
banderas y flores, entre otras filigranas.
Estudios revelan que tales inversiones en propaganda se duplicarán
en 2008 y al sumarse a otros dispendios partidistas alcanzarán un gran
total de dos mil millones de dólares.