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La composición del nuevo gabinete palestino, aún por aprobar, levantó
hoy declaraciones contradictorias en Israel, donde un portavoz oficial
dijo que no cooperaría con ese equipo, mientras otra fuente condicionó
la colaboración.
Israel "no tiene intención de tratar" con el flamante gabinete de
la Autoridad Nacional Palestina (ANP), afirma un comunicado oficial
transmitido por la radio y conocido aquí, en la primera reacción al
anuncio de la fisonomía del gabinete.
El equipo está compuesto por 25 personas, de las que 12 son
miembros o simpatizantes de Hamas, la agrupación islámica que ganó las
últimas elecciones en los territorios de la ANP y que niega legalidad
a Israel.
Los restantes 13 son, en lo fundamental, miembros y simpatizantes
de Al Fatah e independientes.
El comunicado oficial israelí parece tener más peso que las
declaraciones previas, bajo condición de anonimato, de un alto
responsable, según el cual existía disposición a cooperar bajo ciertas
condiciones.
La liberación de un militar israelí capturado el verano pasado por
comandos islámicos a fin de utilizarlo como pieza de cambio para la
excarcelación de mujeres y menores palestinos encarcelados en Israel,
fue mencionada por el ponente.
El cese de los disparos de cohetes artesanales desde áreas
autonómicas contra zonas israelíes fue otra de las condiciones
mencionadas.
Sin embargo, la eventualidad se desmoronó tras la difusión del
texto oficial, el cual subraya que el gobierno palestino "no acepta de
forma directa o indirecta el reconocimiento de Israel".
El señalamiento parece precipitado pues ninguna fuente oficial
palestina ha difundido la plataforma del gobierno de coalición, cuya
aprobación depende del Consejo Legislativo (parlamento), convocado
para el próximo sábado.
La negativa de Hamas a reconocer a Israel fue aducida por los
donantes internacionales como base de su boicot el cual ha sumido a la
autonomía en una profunda crisis económica.
El argumento oficial israelí carece de homogeneidad pues Iosi
Beilin, del bloque Meretz, exhortó al primer ministro Ehud Olmert, a
proseguir negociaciones con los ministros de Al Fatah, el movimiento
secular que lidera el presidente Mahmud Abbas.
Beilin calificó al nuevo equipo palestino y el plan de paz saudita,
aprobado en 2002 en una Cumbre panárabe en Beirut, de oportunidad para
impulsar el proceso de paz.
La interrogante ahora es la postura que adopten Washington y
Bruselas, cuyo veto al flamante equipo palestino resultará decisivo
para su futuro.