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Tras reconocer como una tragedia la muerte de decenas de miles de
civiles en Iraq, el primer ministro británico, Tony Blair, intentó hoy
justificar la agresión anglo-estadounidenses contra el país árabe.
Hicimos lo correcto en Iraq, ellos (en alusión a la resistencia
iraquí contra la ocupación extranjera) fueron los que empeoraron las
cosas en esa nación, no nosotros, declaró el jefe de Gobierno.
Las afirmaciones del líder laborista ante el canal Sky News
coinciden con las crecientes demandas de la población, la oposición y
diputados del gobernante Partido Laborista de retirar a los más de
siete mil 200 uniformados nacionales desplegados en Iraq.
Más de una decena de militares, incluidos altos oficiales, debieron
presentarse en los últimos meses a cortes marciales, acusados de estar
implicados o permitir la golpiza de civiles o prisioneros iraquíes,
algunos de los cuales murieron por esa causa.
Un documental norteamericano, difundido aquí recientemente y
realizado sobre la base de declaraciones de veteranos de la guerra en
Iraq, muestra la falta de objetivos de las tropas de ocupación en el
estado árabe y la impunidad con que actúan.
La conocida manipulación de Blair para justificar la unilateral
invasión contra Bagdad, lanzada sin el consentimiento del Consejo de
Seguridad de la ONU, en marzo de 2003, llevó al desplome la
popularidad del jefe de Gabinete.
El Reino Unido registra más de 120 militares muertos a causa de las
crecientes acciones de la resistencia iraquí contra las fuerzas
británicas en la sureña provincia de Basora, lo cual obligó a Blair a
esbozar un posible calendario de retirada.