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Activistas por los derechos de los indocumentados superan hoy pequeñas
batallas legales en tribunales de Estados Unidos para cancelar leyes
locales en su contra.
Más de 145 municipalidades de 29 estados norteamericanos aprobaron
o pueden aprobar medidas discriminatorias contra indocumentados, pese
a que el Congreso federal debate una propuesta migratoria integral.
Los querellantes de MALDEF y otras organizaciones alegan que los
efectos de estas leyes los sienten, además de los inmigrantes, los
comerciantes y ciudadanos que interactúan con ellos.
En estos momentos la localidad de Hazleton, Pennsylvania, está
inmersa en una contienda por determinar si procede a la aplicación de
una medida aprobada el verano pasado.
La iniciativa propone multas para dueños de viviendas y comercios
que alquilen o contraten a inmigrantes.
Normativas similares en diversos poblados o ciudades del país
incluyen, desde la oficialización del inglés como único idioma, hasta
la prohibición de manifestaciones públicas de jornaleros.
Además, otras promueven el desalojo de indocumentados de edificios
públicos y el entrenamiento de oficiales de la policía en labores
propias de inmigración.
En algunos casos arremetan contra puertorriqueños que, legalmente,
son ciudadanos norteamericanos, lo cual demuestra que sólo se trata de
racismo, subrayó Campbell.