.— Un proyecto de resolución para
castigar a Irán por negarse a renunciar a su programa nuclear será
introducido hoy en el Consejo de Seguridad en medio de insistentes
advertencias de que Teherán nunca cederá a esas presiones.
Ese proyecto es el resultado de casi un mes de incómodas consultas
y negociaciones entre los cinco miembros permanentes de esa alta
instancia de la ONU (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y
China) junto con Alemania.
Embajadores de esas seis potencias mundiales anunciaron ayer en
esta sede en Nueva York que habían llegado en principio a un acuerdo
sobre las nuevas sanciones que proponen aplicar a Irán por negarse a
suspender su producción de uranio enriquecido.
Diplomáticos relacionados con las negociaciones del nuevo proyecto
contra Irán dijeron en privado a la prensa que las sanciones incluyen
un embargo a las exportaciones de armas de ese país.
También se prevé ampliar la lista de individuos y compañías
asociadas al programa nuclear iraní cuyos bienes y movimientos serán
congelados.
El nuevo proyecto procura asimismo la cancelación de préstamos,
asistencia financiera y créditos gubernamentales a Irán.
Pero el presidente de esa República Islámica, Mahmoud Ahmadinejad,
advirtio ayer en un acto público en la provincia de Yazd que el
Consejo de Seguridad estaba tomando un rumbo equivocado.
"Si ustedes piensan que pueden hacer que la nación iraní se rinda,
están muy equivocados", afirmó el presidente Ahmadinejad.
Estados Unidos y Gran Bretaña alegan que ese combustible nuclear
está destinado a un presunto programa oculto iraní de producción de
armas atómicas.
Pero Teherán no ha cesado de rechazar esos argumentos a la vez que
sostiene que el uranio enriquecido es para la producción de energía
electronuclear.
Según el presidente en ejercicio del Consejo de Seguridad, el
sudafricano Dumisani Kumalo, las discusiones sobre el nuevo proyecto
contra Irán comenzarán la semana próxima después que sea entregado hoy
a los 10 miembros no permanentes de este organismo.
El embajador Kumalo indicó que esos miembros del Consejo que hasta
el momento han sido mantenidos al margen de esas discusiones ahora
deberán expresar sus puntos de vistas sobre ese asunto antes de
decidir sobre su aprobación.
"Esperamos que no se trate nuevamente de pedir a los miembros no
permanentes que se pronuncien sobre algo que ya ha sido arreglado en
algún otro lugar", indicó el diplomático sudafricano.
El Consejo de Seguridad aprobó el 23 de diciembre último la
Resolución 1737 que impuso sanciones a la República Islámica y le daba
un plazo de 60 días para que cesara esas producciones o sería blanco
de nuevos castigos.
Pero la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) reportó
hace dos semanas que Irán no había hecho ningún caso a esa demanda del
organismo de la ONU.