No
muy pródigo que digamos en términos de cosecha literaria, pero con
la virtud de dar en la diana cada vez que lanza un dardo, Senel paz
ha vuelto este año al territorio de la letra impresa, con una novela
que comenzó a circular en España, En el cielo con diamantes
(Ediciones B).
El lector cubano no debe impacientarse; el escritor espera que el
próximo año, en una tirada especialmente concebida para su
distribución en la Isla, alguna de nuestras casas editoriales acoja
el texto en su catálogo.
En el ámbito de la narrativa, el relanzamiento de Senel permitió
no solo advertir la consolidación de un talento ya probado, sino
llamar la atención, en un contexto mediático que reproduce y se deja
tentar por estereotipos y baldías especulaciones políticas, acerca
de la proyección internacional de un escritor que forma parte de la
vanguardia intelectual cubana.
No deja de ser curioso que más que por la novela, el escritor
haya sido interrogado por su percepción acerca de la realidad y el
destino de Cuba. A una periodista de El País, respondió con una
apuesta personal: "Confío en la sabiduría de nuestro país que se
crece en los momentos difíciles. Soy un enfermo del optimismo y
pienso que hay pocos pueblos que se han ganado la felicidad tanto
como este".
A esa misma interlocutora, cuando quiso saber los vínculos del
escritor con la Revolución, respondió: "Me he beneficiado de las
oportunidades generales, y a partir de un punto lo demás ha
dependido de mí. Yo procedo de una familia sumamente pobre y sin
instrucción, fui el primero en ir a la universidad y me convertí en
el maestro de mi madre; mis abuelos eran analfabetos. No he sido
favorecido en ningún otro sentido. No estoy desencantado. Aquí ha
habido muchas ideas y proyectos inteligentes, hay un gran talento en
este país y el problema ha estado en la manera demasiado tensa de
andar".
Notable difusión en diversos medios tuvo una larga entrevista
publicada originalmente por el diario mexicano La Jornada. Allí
Senel explicó por qué transcurrió más de una década entre el célebre
cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo y su novela de
ahora:
"Aquel era un texto pequeño que tuvo mucha repercusión literaria
y social, sobre todo al interior de Cuba, donde dio lugar a más de
15 puestas teatrales. También se publicó en muchos países, en
idiomas tan extraños para nosotros como el hebreo, el sueco y el
japonés. Luego vino el impacto de la película. Todo eso me produjo
un bloqueo con la escritura. Afectó la relación natural y tranquila
que tenía con el escribir y publicar. Y digo natural porque uno
escribe respondiendo a sus necesidades y deseos, con libertad frente
a la imaginación, el lenguaje y los temas, sin pensar en la
expectativa que pueda tener el público."
Fueron años de arduo trabajo para el cine, como guionista. En el
cine cubano, además de Fresa y chocolate, participó en la
escritura de los libros cinematográficos de Lista de espera y
Un paraíso bajo las estrellas, mientras que fue muy
solicitado por directores españoles, como el maestro Manuel
Gutiérrez Aragón.
A partir del 2000, confesó, "Fui cerrando mis compromisos
profesionales, personales, sociales e hice lo que he llamado un baño
de egoísmo y retomé aquella novela perdida como quien la escribe por
primera vez".
En el cielo con diamantes, que recrea en su título una famosa
canción de Los Beatles (Lucy in the sky of the diamonds) y
narra una historia de amor, no es el testimonio de una generación,
‘pero sí de sus esencias'", explicó Senel a la prensa española.