Senel Paz regresa con una novela sobre su generación

PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu

No muy pródigo que digamos en términos de cosecha literaria, pero con la virtud de dar en la diana cada vez que lanza un dardo, Senel paz ha vuelto este año al territorio de la letra impresa, con una novela que comenzó a circular en España, En el cielo con diamantes (Ediciones B).

El lector cubano no debe impacientarse; el escritor espera que el próximo año, en una tirada especialmente concebida para su distribución en la Isla, alguna de nuestras casas editoriales acoja el texto en su catálogo.

En el ámbito de la narrativa, el relanzamiento de Senel permitió no solo advertir la consolidación de un talento ya probado, sino llamar la atención, en un contexto mediático que reproduce y se deja tentar por estereotipos y baldías especulaciones políticas, acerca de la proyección internacional de un escritor que forma parte de la vanguardia intelectual cubana.

No deja de ser curioso que más que por la novela, el escritor haya sido interrogado por su percepción acerca de la realidad y el destino de Cuba. A una periodista de El País, respondió con una apuesta personal: "Confío en la sabiduría de nuestro país que se crece en los momentos difíciles. Soy un enfermo del optimismo y pienso que hay pocos pueblos que se han ganado la felicidad tanto como este".

A esa misma interlocutora, cuando quiso saber los vínculos del escritor con la Revolución, respondió: "Me he beneficiado de las oportunidades generales, y a partir de un punto lo demás ha dependido de mí. Yo procedo de una familia sumamente pobre y sin instrucción, fui el primero en ir a la universidad y me convertí en el maestro de mi madre; mis abuelos eran analfabetos. No he sido favorecido en ningún otro sentido. No estoy desencantado. Aquí ha habido muchas ideas y proyectos inteligentes, hay un gran talento en este país y el problema ha estado en la manera demasiado tensa de andar".

Notable difusión en diversos medios tuvo una larga entrevista publicada originalmente por el diario mexicano La Jornada. Allí Senel explicó por qué transcurrió más de una década entre el célebre cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo y su novela de ahora:

"Aquel era un texto pequeño que tuvo mucha repercusión literaria y social, sobre todo al interior de Cuba, donde dio lugar a más de 15 puestas teatrales. También se publicó en muchos países, en idiomas tan extraños para nosotros como el hebreo, el sueco y el japonés. Luego vino el impacto de la película. Todo eso me produjo un bloqueo con la escritura. Afectó la relación natural y tranquila que tenía con el escribir y publicar. Y digo natural porque uno escribe respondiendo a sus necesidades y deseos, con libertad frente a la imaginación, el lenguaje y los temas, sin pensar en la expectativa que pueda tener el público."

Fueron años de arduo trabajo para el cine, como guionista. En el cine cubano, además de Fresa y chocolate, participó en la escritura de los libros cinematográficos de Lista de espera y Un paraíso bajo las estrellas, mientras que fue muy solicitado por directores españoles, como el maestro Manuel Gutiérrez Aragón.

A partir del 2000, confesó, "Fui cerrando mis compromisos profesionales, personales, sociales e hice lo que he llamado un baño de egoísmo y retomé aquella novela perdida como quien la escribe por primera vez".

En el cielo con diamantes, que recrea en su título una famosa canción de Los Beatles (Lucy in the sky of the diamonds) y narra una historia de amor, no es el testimonio de una generación, ‘pero sí de sus esencias'", explicó Senel a la prensa española.

 

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