.—
El gobierno alemán se disponía hoy a reforzar su contingente militar
en Afganistán, luego de que el Tribunal Constitucional anulara un
recurso contrario a esa decisión, respaldada abrumadoramente por una
mayoría de diputados.
Alemania incorporará otros 500 soldados a los tres mil que mantiene
en el país centroasiático en el marco de su ocupación por tropas de la
OTAN, y seis aviones de combate Tornado en su versión de
reconocimiento.
La Cámara baja (Bundestag) aprobó el viernes pasado la propuesta
pese al peligro de muerte que corren dos alemanes -madre e hijo-
retenidos en Iraq desde el mes pasado y a quienes sus secuestradores
amenazaron con ejecutar si Alemania no abandona Afganistán.
Contra el envío apelaron al Constitucional dos diputados, ambos
conservadores, tras la votación en apoyo a la operación.
El peligro es grave y real, admitió el ministro del Interior,
Wolfgang Schuble, refiriéndose al video pasado el fin de semana último
por las televisoras árabes Al Arabiya y Al Jazeera.
En el filme, la alemana Marianne Hannelore pide por su libertad y
la de su hijo a la canciller federal, Angela Merkel.
Schuble agregó, en declaraciones citadas por la emisora pública
Deutsche Welle, que nosotros en Alemania formamos parte de la zona
mundial de riesgo terrorista, pero permaneceremos firmes en nuestro
compromiso y continuaremos en Afganistán.
Alemania no debe dejarse presionar, acotó.
A su vez y tras la exhibición de los videos, las diferentes
facciones políticas alemanas en el Bundestag, con excepción del
Partido de Izquierda, convinieron en continuar apoyando la presencia
militar en el país centroasiático.
Las tropas se concentran en las provincias de Qunduz y Faryab, al
norte de Kabul, la capital afgana, aunque algunas se han movido al sur
como parte de la operación Aquiles de la Alianza Atlántica contra
guerrilleros del grupo Talibán.
Dos periodistas independientes alemanes murieron en octubre pasado
en la provincia de Baghlan, y un cooperante murió pocos días atrás en
la norteña de Sar-e-Pul.