GUATEMALA, (PL).— Fuerzas especiales del ejército y la policía de
Guatemala reprimieron a cientos de personas que realizaban una
protesta en momentos en que el presidente estadounidense George Bush
era recibido oficialmente por las autoridades locales.
Coreando consignas contra la presencia del jefe de la Casa Blanca
en el país, los manifestantes lograron llegar hasta unos 100 metros de
la sede del gobierno, donde fueron detenidos por un triple cordón de
fuerzas especiales del ejército y la policía.
Luego de más de dos horas de protestas, durante las cuales se
pronunciaron representantes de diversos sectores sociales, los
elementos de seguridad comenzaron a lanzar bombas de gas lacrimógeno y
arremetieron con bastones contra los presentes.
El ataque ocurrió pese al carácter pacífico de la protesta, la cual
tenía como objetivo demostrar el malestar de los guatemaltecos por la
visita de Bush, coincidente con el recrudecimiento de las
deportaciones de indocumentados en Estados Unidos.
Cuatro personas fueron detenidas durante los enfrentamientos,
mientras otras fueron intoxicadas por los gases lanzados por la
policía.
Desde tempranas horas de la mañana en todo el centro histórico
capitalino se estableció un riguroso control, el cual abarcó unos tres
kilómetros a la redonda del Palacio Nacional de la Cultura.
Las restricciones se hacían más intensas en las cercanías de la
sede de gobierno, donde se realizó la recepción oficial a Bush y la
entrevista de los dos gobernantes.
A los periodistas y el personal que cubrió estos actos y la
posterior conferencia de prensa, sólo se les permitió el acceso por
una calle.
La entrada al recinto estaba custodiada por agentes del servicio
secreto estadounidense, quienes inspeccionaron dos veces los equipos
de prensa, con las consecuentes molestias a los comunicadores.
Todas estas medidas, empero, no impedieron a sindicalistas,
estudiantes, amas de casa y trabajadores del sector informal llegar
cerca del Palacio para expresar su repudio a la visita de Bush.
Luego de la arremetida contra los manifestantes, fuertes
contingentes policiales y del ejército tomaron control de más calles y
avenidas, donde impidieron el tránsito de peatones.