Los graves problemas que amenazan a los países del Sur, en lugar de
disminuir, son cada vez más acuciantes. Se nos impone un orden
internacional absurdo y cruel, que impide el desarrollo, la paz y el
progreso para la mayoría de nuestros pueblos.
Se nos impone un orden internacional que impide el acceso general a
la cultura y a la ciencia, a la educación para todos y a la justicia
social que preludiaba la Constitución de la UNESCO aprobada en 1945.
Convocamos hoy a los países no alineados a reactivar las labores de
nuestro Movimiento en la UNESCO porque es necesario luchar unidos para
transformar ese orden injusto e insostenible.
Los hemos convocado porque creemos posible luchar por un mundo en
el que no haya 800 millones de adultos analfabetos y 80 millones de
niños que no asisten a la escuela. Duele recordar aquí hoy que, según
la UNESCO, solo 47 países han logrado alcanzar los seis objetivos de
la Educación para Todos acordados en Dakar en el año 2000. ¿Es posible
asegurar hoy que para el 2015 lo habrán alcanzado los 192 países que
integran la UNESCO? ¿De dónde saldrán los recursos si dos terceras
partes de los países aquí representados sufren cada día más los
efectos de una deuda que no cesa de crecer y de la imposibilidad
agobiante de acceder al conocimiento, a la tecnología y a los mercados
del Norte desarrollado y proteccionista?
Los hemos convocado porque creemos posible un mundo en el que no
mueran, como morirán hoy, 20 mil niños de hambre cada día.
Los hemos convocado porque creemos posible trabajar unidos contra
la mercantilización de la mayor parte de la producción intelectual y
su privatización, que convierten el conocimiento en instrumento para
perpetuar la desigualdad.
Nos amenaza a todos la aspiración de convertir la cultura en
mercancía y aniquilar la diversidad cultural.
Hemos llegado al colmo de que el arte auténtico y autóctono, las
expresiones del arte de nuestros países, han dado en llamarse "cultura
alternativa", condenados por los patrones homogeneizantes y banales de
la llamada industria del entretenimiento. Lo culto se ha vuelto
alternativo y lo banal y lo comercial se ha vuelto norma. El arte que
hace pensar se ha vuelto disidente mientras gobierna la mediocridad.
Sustituir ciudadanos por consumidores es la operación en marcha,
para desmoralizar la oposición política al orden mundial establecido y
extender la dominación de un puñado de poderosos intereses
trasnacionales.
El espejismo de presentar el consumo desenfrenado como sinónimo de
desarrollo, que se ofrece desde las pantallas de los televisores en
todo el mundo, es el testimonio elocuente de un modo de vida que
amenaza ya la supervivencia de nuestra especie, que agota los recursos
naturales, degrada, contamina, deforesta y puede llegar a hacer
imposible la vida en el planeta. Pero es también la prueba de un
sistema perverso, que alienta el consumismo desenfrenado de una élite
en un mundo con 852 millones de seres hambrientos, dos mil millones
sin electricidad, y más de dos mil millones que jamás han hablado por
teléfono y para los que la palabra INTERNET no significa absolutamente
nada.
Los hemos convocado porque creemos impostergable trabajar unidos
para defender nuestro derecho a beneficiarnos también del desarrollo
impetuoso de la ciencia y las tecnologías. La brecha tecnológica entre
el Norte y el Sur se acrecienta. Para la mayoría de nuestros pueblos
la Sociedad de la Información es apenas una quimera. La llamada
Economía del Conocimiento funciona como un instrumento más de
explotación y amplía la ventaja acumulada de los países desarrollados.
Entre Europa, Norteamérica y Japón generan más del 80% de todas las
publicaciones científicas y más del 90% de las patentes. El 72% de los
científicos del mundo viven y trabajan en los países industrializados.
En los países desarrollados se invierten cada año 600 mil millones de
dólares en investigación-desarrollo. En el resto del mundo, donde vive
el 86% de la población del planeta, se invierte 12 veces menos.
Nuestros países tienen que enfrentar no sólo la creciente
privatización del conocimiento y las leyes de la propiedad
intelectual, diseñadas para defender los intereses de los países
desarrollados y las trasnacionales, sino las barreras no arancelarias
que cierran los mercados del Norte a nuestras producciones.
Se pretende saquear, patentar y comercializar sin escrúpulos desde
el principio activo de un remedio utilizado por siglos en una cultura
aborigen hasta las canciones que cantaron nuestros abuelos.
Pero, por si fuera poco, padecemos el fenómeno creciente del "robo
de cerebros". Si los emigrantes de nuestros países son pobres en busca
de trabajo se les persigue, se les maltrata, se les cierran las
puertas; si son científicos o ingenieros se les incita a emigrar con
"cantos de sirenas" y promesas de todo tipo. Sólo de América Latina y
el Caribe, hay 1.2 millones de profesionales trabajando en Estados
Unidos y otros dos países desarrollados. Las consecuencias de ese
drenaje de talento y capacidad intelectual son devastadoras.
Los hemos convocado porque creemos posible luchar por un mundo en
el que los avances científicos se dediquen a combatir las enfermedades
y el subdesarrollo y no para concebir sistemas de armamentos cada vez
más sofisticados y letales.
La concentración de la propiedad sobre los medios masivos de
comunicación, junto a la dependencia de anunciantes cada vez más
poderosos, han convertido la libertad de información en una quimera.
Las noticias que se divulgan o se silencian son las que convienen a
los poderosos intereses que trafican cada año un millón de millones de
dólares en publicidad comercial. Quienes importan no son el lector o
el televidente, son el dueño y el anunciante, que como dioses deciden
lo que se publica, imponen la mentira, manipulan la historia,
legitiman la discriminación y promueven la sumisión ante un estado de
cosas que se nos presenta como nuestro destino manifiesto.
¡Este orden mundial viola las nobles aspiraciones consagradas en la
Constitución de la UNESCO y es deber del Movimiento de Países No
Alineados y de nuestra generación luchar por transformarlo!
Excelencias:
Para que el Movimiento de Países No Alineados cumpla el objetivo de
revitalizarse en la UNESCO, en cumplimiento del mandato de nuestros
Jefes de Estado o de Gobierno, es fundamental el aporte de todos sus
miembros y la activación de todas sus estructuras de trabajo.
Está probado que podemos luchar con éxito. Ahí está la Convención
sobre la Diversidad Cultural, aprobada por 148 países y con sólo dos
votos en contra, como una señal de que si nos unimos podemos hacer que
nuestras voces se oigan.
Aunemos nuestros esfuerzos para desarrollar la cooperación dirigida
a atender las necesidades básicas educativas de nuestros países.
Defendamos el legado de nuestros pueblos y su historia.
Defendamos nuestro derecho a la diversidad cultural.
Propiciemos el debate sobre los problemas de las artes, los
procesos culturales y el desarrollo en un mundo amenazado por la
hegemonía y urgido de que luchemos por la preservación de nuestras
culturas.
Promovamos el diálogo entre culturas y civilizaciones, y
opongámonos enérgicamente al manido pretexto del llamado "choque de
civilizaciones", utilizado por quienes enarbolan un militarismo
agresivo y amenazan la paz de nuestros pueblos.
Luchemos por la salvaguarda y conservación del patrimonio cultural
material e inmaterial de nuestros pueblos y reclamemos la restitución
de la propiedad cultural de las naciones que estuvieron sometidas al
dominio colonial.
Proclamemos otra vez que los derechos culturales son parte
indispensable de los derechos humanos. Reclamemos el respeto a los
derechos de las minorías, de los excluidos, de los marginados, de los
pueblos indígenas y de los afro-descendientes.
Recordemos aquí hoy las palabras del Presidente Fidel Castro: "¿Qué
es Patria, sino una cultura propia?"
Construyamos alianzas con los sectores de la sociedad civil que en
los países del Primer Mundo ven con creciente preocupación el proceso
de banalización y desinformación a que son sometidos sus pueblos a
través de la publicidad comercial. Trabajemos junto a los gobiernos
que se muestren dispuestos a establecer políticas culturales que
defiendan sus identidades nacionales y protejan su patrimonio.
Señores delegados:
Para hacer avanzar el trabajo de los países no alineados en la
UNESCO contamos con la experiencia, la inteligencia, el entusiasmo y
la voluntad política de los gobiernos que ustedes aquí representan.
Cuba, como Presidente del Movimiento de Países No Alineados, está
convencida de que aun cuando el reto ante nosotros es grande, unidos,
y en estrecha coordinación con el Grupo de los 77 y China, tenemos la
capacidad de enfrentarlo.