Cientos de indígenas guatemaltecos
participaron en una vigilia y una ceremonia maya en la ciudad de
Tecpán, en protesta contra la visita que realizará hoy el presidente
de Estados Unidos, George Bush, a sus sitios sagrados.
"Este es un acto de resistencia, de defensa de nuestra soberanía y
de la madre tierra", declaró a Prensa Latina el líder indígena y
campesino Juan Tiney.
El presidente norteamericano, quien arribó la víspera a Guatemala
para una visita de 23 horas, recorrerá hoy las comunidades de Santa
Cruz Balanyá y Chirijuyú, así como el sitio ceremonial de Iximché, en
el departamento de Chimaltenango.
"Nos ofende que Bush pise tierra en Iximché, un área sagrada para
nosotros", dijo Tiney, quien llamó al presidente estadounidense a
cesar su política intervencionista en el mundo y a respetar la
dignidad de los migrantes.
En opinión del guía espiritual Damián Morales, un hombre que ha
mandado aviones a matar a cientos de personas y que no respeta la
integridad de los guatemaltecos que viven en su país no tiene derecho
a entrar a un lugar sagrado.
Después de la visita, los mayas realizarán una limpieza ritual para
desechar los malos espíritus guerreristas del señor Bush y devolver la
paz y armonía al sitio.
El presidente norteamericano retornará a la capital al mediodía y a
las 13:45 hora local será la bienvenida oficial en el Palacio Nacional
de la Cultura, seguida de la reunión bilateral con su homólogo, Oscar
Berger, y la conferencia de prensa.
De manera simultánea cientos de manifestantes, convocados por la
Central General de Trabajadores, se concentrarán frente al Palacio de
gobierno para protestar contra la visita del jefe de la Casa Blanca.
"El señor Bush no es bienvenido en Guatemala porque él ha sido uno
de los principales impulsores de políticas anti inmigrantes que
afectan y violan los derechos de miles de compatriotas", dijo Orlando
Blanco, del Colectivo de Organizaciones Sociales.
Mientras, el presidente de la Conferencia Episcopal, Alvaro
Ramazini, calificó de contradictorio el viaje del jefe de la Casa
Blanca en momentos en que recrudece la persecución, captura y
deportación de miles de connacionales residentes en Estados Unidos.