Actualizado 10:30 a.m. hora local

Encontraron huellas de cimarrones en cordillera pinareña

La cordillera de Guaniguanico sirvió de refugio entre finales del siglo XVIII y mediados del XIX a los llamados cimarrones, esclavos africanos, quienes plantaron la primera semilla de la rebeldía en Cuba.

Especialistas del ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en Pinar del Río encontraron en la Sierra de los Órganos signos probatorios de la presencia de antiguos seres humanos en áreas de difícil acceso y existencia de cuevas.

Esas condiciones facilitan la vida de cualquier perseguido, aunque también hay referencias de asentamientos en costas y manglares.

Objetos artesanales como flechas, pipas de fumar, peines tallados a cuchillo en maderas y adornos de huesos para el cabello, constituyen algunas de las evidencias halladas.

Los artículos están decorados con figuras geométricas incisas de estilo aparentemente africano occidental, no reflejan fielmente ningún elemento de la naturaleza y forman dibujos diferentes.

Muchas son las leyendas que rodean al cimarrón y lo presentan como hombres malvados, sangrientos e inhumanos, sin embargo, la realidad es otra.

La mayoría de ellos eran pacíficos y sólo buscaban librarse de la esclavitud y vivir en paz, pero la persecución feroz y el empleo incluso de la técnica canina los tornaba agresivos, aunque únicamente se defendían de la crueldad y los maltratos que le profesaban sus amos.

Los cimarrones de Vueltabajo no provenían de las plantaciones de tabaco y las pocas de café que existían en el territorio, sino de otras regiones del occidente cubano con altas concentraciones de ingenios y cafetales, algunas de las cuales limitaban con el extremo oriental de la Cordillera de Guaniguanico.

A los cimarrones no se les consideró ni revolucionarios ni rebeldes, ya que carecían de un plan organizado para poner fin a la explotación, en tanto sus acciones sólo fueron un modo de subsistencia que sirvió de antecedentes a las posteriores manifestaciones de insubordinación del cubano, a partir del propio Siglo XIX. (AIN)

 

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