Ocupar espacio en tierras baldías con ganado menor

Raisa Pagés

Si todos los pedacitos desaprovechados con malezas los explotáramos, hubiera mucha más comida y no habría que importar tantos alimentos ni los precios fueran tan caros en los mercados agropecuarios, asegura Augusto Leyva Romero.

Lo primero es garantizarles alimentos, asegura Leyva.

Él permutó una casa en el habanero pueblo de San José para la finca Dolores, en ese mismo municipio, con tal de tener una hectárea de tierra para criar animales. En los alrededores de su vivienda hay carneros, vacas, cabras, conejos, patos, gallinas y guanajos.

Caravanero en Angola y con misiones internacionalistas en Etiopía y otras naciones, Leyva tiene ahora su otra guerra: producir alimentos. "Desde chiquito me ha gustado criar animales, hace poco estuve un mes en Canadá para intercambiar con los productores de allá y vine con muchas ideas, para aumentar la alimentación del rebaño".

Como Augusto, existen otros productores que han asumido la crianza de ovinos, caprinos y conejos con buenos resultados, tras una cuota de sacrificio, pues en la ganadería y la agricultura, las cosas salen bien cuando manos laboriosas son compensadas por sus esfuerzos.

Entre panales de abejas y árboles frutales, la familia de Raúl González Guerra, en la finca Los Pinos, de cuatro hectáreas, mantienen ovinos, vacas, toros para ceba, cerdos y cultivan plátano, malanga y yuca, además de extraer la miel de los panales.

En la finca Bien Aparecida, Maydelis Delgado, quien era ama de casa, ahora tiene buenos ingresos desde que cría carneros y conejos con la ayuda de su esposo que labora en una unidad genética de ganado menor.

Heriberto Artigas, director del establecimiento territorial habanero de la Empresa de Ganado Menor (EGAME), indicó que establecen contratos solo con productores que tengan condiciones para alimentar sus animales, aunque la empresa les proporcione un poco de pienso y algunos medicamentos.

Se formulan convenios de trabajo diferentes con cada especie. En unos contratos se da parte de los alimentos, en otros, el productor los cultiva y se le paga el kilogramo de carne de peso vivo a un precio superior. En otros casos entregamos reproductoras y por cada una deben entregar cierta cantidad de carne. Todo de acuerdo a la especie de ganado menor: ovinos, caprinos o conejos.

Como resultado de medidas organizativas y mejor atención a los productores, José Ramón Panceiras, director de Empresa de Ganado Menor, señaló a Granma que para este año planifican llegar a más de 9 100 toneladas de carne de ovinos, caprinos y conejos, lo cual significaría triplicar lo entregado en el 2005, sin muchos recursos.

Hay un potencial enorme en la obtención de carne con estas especies de animales. Queda mucha tierra sin explotar que si se dedica a fomentar estas crianzas, podrían constituir otras opciones de carne en los mercados agropecuarios, donde ahora solo se puede adquirir carne de cerdo a elevados precios.

 

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