— Cuando sectores sociales
estadounidenses desaprueban hoy la guerra contra Iraq, congresistas
demócratas indican que comienza a verse una crisis militar provocada
por el envío apresurado al país árabe de 21 mil 500 soldados
adicionales.
La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, acusó
en ese sentido al gobierno de poner en peligro a los militares
dispuestos en suelo iraquí debido a que los mismos carecen de
suficiente preparación.
No deberíamos enviar más fuerzas a Bagdad hasta que estén
completamente entrenadas y equipadas, enfatizó.
Pelosi, al igual que otros líderes de su bancada, exigen el retorno
a casa de los destacamentos dispuestos en la nación árabe.
El jefe del Estado mayor Conjunto, Peter Pace, admitió ante el
Congreso que el amplio despliegue en Iraq y Afganistán pone en riesgo
a las fuerzas armadas de Estados Unidos pues estas no podrán responder
a nuevas exigencias en esos frentes bélicos.
Tales declaraciones ocurren en momentos en que el 67 por ciento de
los estadounidenses desaprueban la gestión del presidente George W.
Bush en la contienda armada contra los iraquíes, según una encuesta
del diario The Washington ABC News.
El sondeo reflejó la víspera que el 53 por ciento de los
interrogados está a favor de precisar la fecha de la retirada de los
más de 150 mil militares que Estados Unidos mantiene en la nación del
Golfo Pérsico.
Por su parte, la Casa Blanca difundió en un comunicado que aunque
"comprende la impaciencia de los norteamericanos", rechaza de plano un
plazo determinado para el repliegue de los destacamentos militares.
El muestreo, realizado entre los días 22 y 25 del actual mes,
recoge el criterio de mil 82 personas.
Legisladores demócratas han insistido en la necesidad del retorno
al país de las tropas norteamericanas, las cuales tuvieron más de tres
mil 100 soldados muertos desde el inicio de la invasión en 2003.
En el escenario político crece la expectativa ante la posibilidad
de que opositores demócratas bloqueen próximamente en el Congreso un
pedido por el mandatario de 93 mil 400 millones de dólares, con
destino a los conflictos del Medio Oriente.