— El parlamento canadiense confirmó hoy su intención de cancelar dos
medidas antiterroristas adoptadas hace unos cinco años, y que
permitían los arrestos preventivos y los llamados testimonios
forzados.
Ambas normativas forman parte de un programa legislativo impuesto
por el anterior gobierno liberal a raíz de los ataques contra Nueva
York y Washington en septiembre de 2001, recordaron medios noticiosos.
La actual administración conservadora del primer ministro Stephen
Harper quiere extender la vigencia de estas polémicas leyes, pero ha
encontrado un fuerte rechazo de la oposición en la cámara
constituyente.
En la Casa de los Comunes una votación de 159 a 124 frustró las
intenciones del Ejecutivo después que todos los partidos de oposición
expresaron su disconformidad.
Una de las normas autoriza a las autoridades a arrestar a cualquier
individuo considerado sospechoso durante tres días sin enunciar
cargos, y la otra permite la presentación directa ante jueces de
sujetos calificados como terroristas.
Con anterioridad este mismo mes, el Tribunal Supremo de Canadá
invalidó la polémica disposición legal denominada "certificados de
seguridad", que permitía deportar a extranjeros sospechosos de
terrorismo sin someterlos a juicio.
De forma unánime, los nueve magistrados aprobaron declarar
inconstitucional tal resolución, impulsada por el gobierno de Canadá e
incluida en la Ley de Inmigración y Protección a los Refugiados, por
considerar que viola la Carta de Derechos.
El tribunal dio al gobierno de Harper un plazo de un año para hacer
modificaciones a la ley y presentar una nueva versión del texto, según
reportó la cadena de noticias Canadian Broadcasting Corporation.
De acuerdo con analistas de prensa, la decisión del máximo órgano
de justicia representó un duro revés para Harper, que presentó los
controvertidos certificados como "una clave para salvaguardar la
seguridad nacional".