WASHINGTON, 28 de febrero (PL). — Emplazado por la defensa, un
carcelero del prisionero estadounidense José Padilla reconoció las
horrendas condiciones de reclusión en las que este permaneció en la
estación naval de Charleston, destaca hoy el diario The New York
Times.
En la prisión de esa base militar, donde Padilla permaneció durante
tres años y ocho meses, varias veces fue obligado a dormir en una
litera de acero sin colchón, admitió la víspera uno de los oficiales,
al comparecer en una audiencia en Florida.
Las ventanas de su celda en el enclave de Charleston, Carolina del
Sur, fueron pintadas de negro y tapiadas con planchas de metal.
Sanford E. Seymour, director técnico de la cárcel, confesó que a
través de las cámaras de circuito cerrado que controlaban el calabozo,
muchas veces vio llorar al reo, quien más de una vez denunció que fue
torturado.
Padilla, de 36 años, fue detenido en el aeropuerto O'Hare de
Chicago en mayo del 2002 y recluido en la base militar bajo sospecha
de conspirar para detonar una bomba radiactiva dentro de Estados
Unidos. No se presentaron cargos en su contra.
El caso dio lugar a un sinnúmero de cuestionamientos sobre si un
ciudadano norteamericano arrestado en territorio nacional puede
permanecer en prisión sin cargos, en nombre de la guerra contra el
terrorismo.
En enero del pasado año, Padilla —etiquetado de combatiente
enemigo— pasó de la custodia militar a la civil, y al ser presentado
ante un juez se declaró inocente de las acusaciones en su contra.
No obstante, el magistrado denegó su solicitud de libertad
condicional, tras aceptar el argumento de la fiscalía, de que el reo
probablemente huiría para no presentarse a juicio. La vista oral está
prevista para abril próximo en Miami.
Psiquiatras contratados por los abogados de Padilla aseguran que
este no puede colaborar en su propia defensa, ya que vivió más de tres
años en completo aislamiento y fue sometido a abusos en el centro de
detención.