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África sufre por “revolución verde”
Victoria Averill
"¿Qué es el calentamiento global?, pregunta Samuel Mauthike, un
horticultor en Kirinyaga, la provincia central de Kenya, mientras se
pone de cuclillas y comprime la húmeda tierra alrededor de sus
cultivos de vainitas. "¿Acaso es algo que producimos nosotros aquí en
África?"
La
decisión de Tesco puede ser devastadora para los agricultores
africanos.
Mauthike, de 32 años, al igual que los dos millones de kenyanos que
confían en el mundo occidental para exportar sus flores, frutas y
vegetales para subsistir, nunca han oído hablar de la huella
ecológica.
Este agricultor señala hacia el simple sistema de irrigación de
agua que fluye a través de su pequeño terreno, admitiendo que nunca ha
viajado en avión, casi nunca se traslada en autobús y solo utiliza sus
manos para sembrar, fertilizar y cosechar las vainitas que de primera
calidad, son comercializadas en los supermercados en Europa.
Los
productores kenyanos salen perjudicados.
Sin embargo, él y sus colegas kenyanos, cuyas emisiones de carbono
son insignificantes en comparación con sus homólogos en occidente, se
están convirtiendo rápidamente en las víctimas de una campaña
ecológica que podría amenazar su sustento.
Golpe
económico
Un comunicado reciente de Tesco, un supermercado del Reino Unido,
que anuncia "medidas contra las emisiones de carbono" —como la
restricción a la mitad de las importaciones que vienen en aviones de
carga y el etiquetado de los productos transportados por esta vía que
serían identificados como provenientes de este tipo de vuelos— ha
hecho felices a los ambientalistas pero ha dejado a los cultivadores
de huertos africanos confundidos y preocupados.
La
mayor parte de la producción va dirigida a los supermercados
británicos.
Flores frescas, frutas y vegetales, conforman el 65% de todas las
exportaciones de Kenya hacia la Unión Europea (EU), según las cifras
de la Asociación de Exportadores Agrícolas de Kenya (FPEAK).
La mitad de esta producción va dirigida a los supermercados del
Reino Unido, generando para Kenya al menos 200 millones de dólares al
año.
La dependencia de estos horticultores del mercado británico no
puede ser menospreciada, señala Stephen Mbithi Mwikya, director
ejecutivo de FPEAK. Para Kenya la horticultura es, después del
turismo, el segundo rubro generador de divisas.
"Este anuncio de Tesco es devastador", indica Mbithi. "Creo que si
las cosas continúan vistas sólo desde este lado sensacionalista, en
donde el blanco son solo los vuelos de carga, y en donde se etiqueta a
nuestros productos como provenientes de estos vuelos, y no se tienen
en cuenta otros aspectos de la producción, se golpeará a la economía
de Kenya", añadió.
"Realmente, no creo que esto sea lo que quiere el consumidor".
CONFUSIÓN
Tesco dice que sus nuevas medidas han sido malentendidas.
Argumentan que estas no reducirán las importaciones de África al
tiempo que el continente es una de las regiones que ha prometido
proteger.
"El compromiso con nuestros productores africanos es muy importante
para nosotros", expresó Trevor Datson, portavoz de Tesco, quien agregó
que posiblemente sea África la que podría perder más a consecuencia
del calentamiento global.
Sin embargo, la confusión en torno a las millas áreas, las millas
de carbono y el etiquetado de productos transportados en cargas aéreas
al Reino Unido, no solo invade las mentes de los productores
africanos.
La semana pasada, el secretario británico para el Desarrollo
Internacional, Hilary Benn, reconoció que los consumidores están
abrumados cuando deben decidir entre producción local y productos
transportados en aviones de carga. "Este debate se convierte en un
dilema", dijo Benn.
"La gente dice: quiero poner de mi parte para acabar con el cambio
climático. Entonces, ¿debo solo comprar productos locales y boicotear
los productos del extranjero, en especial aquellos que llegan por
avión? ¿O debo apoyar a los pequeños agricultores para que mejoren sus
ingresos y junto con sus familias, salgan de la pobreza?", dijo.
LA REVOLUCIÓN VERDE
¿Esto significa que los países africanos se deben sentir amenazados
por esa "revolución verde"? ¿El etiquetado en un paquete de vainas de
Kenya provocará que el consumidor discrimine positivamente en contra
de la compra de ese producto?
Hill Vorley, director del Instituto para el Ambiente y Desarrollo (IIED,
por sus siglas en inglés) opina que los productores africanos tienen
todo el derecho de sentirse preocupados.
Según la investigación del IIED, si los consumidores boicotearan
este tipo de productos, las emisiones totales del Reino Unido se
reducirían en menos de 0,1%.
A unos 200 kilómetros al este de la capital de Kenya, Nairobi,
Peter Ndivo, un agricultor local lleva sus sacos de maíz al centro de
recolección.
Ndivo es uno de los 600 productores que se benefician de un esquema
de la organización no gubernamental Care, que trata de vincular a los
agricultores kenyanos con los mercados internacionales.
Hace cinco años, arrancó sus cultivos de tomate, repollo y cebolla,
para cultivar un tipo específico de maíz, un cultivo del cual pensó
que tenía todo para ganar ya que contaba con un mercado de exportación
asegurado y un salario garantizado.
"Lo cultivo porque me dicen que es lo que a otros en el extranjero
les gusta comer y me da buenos ingresos", señala. "Con esto puedo
pagar los gastos escolares de mi hija".
Y es que algunos productos frescos aunque cuentan con mucha demanda
en los supermercados europeos y representan más de dos tercios de las
exportaciones de vegetales de Kenya a estos establecimientos, no son
consumidos por el mercado doméstico.
Para los agricultores como Ndivo, su sustento está en riesgo. El
miedo radica en que una simple etiqueta podría identificar a su
producto como dañino para el medio ambiente, lo cual a su vez, podría
reducir el mercado que les genera ingresos.
"Si los países no quieren lo que cultivamos perderé todo y a la
gente que empleo le pasará igual", afirmó. "El mercado local aquí en
Kenya no querrá nada de esta producción".
(Tomado de BBC) |