.— Cuba condenó hoy ante el
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas los actos, métodos y
prácticas de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, así
como a quienes los alientan, apoyan, financian o encubren.
El embajador Rodrigo Malmierca dijo que el pueblo cubano conoce en
carne propia las terribles consecuencias de los actos terroristas, ya
que ha sido blanco directo de los mismos desde el triunfo de la
Revolución, el 1 de enero en 1959.
Al hablar en el debate abierto sobre no proliferación en el alto
organismo de ONU, Malmierca señaló que, sin embargo, la amenaza del
uso de armas de exterminio en masa por parte de terroristas no puede
ser enfrentada con enfoques selectivos y discriminatorios.
No se puede hacer caso omiso a la proliferación vertical y el
desarme, agregó.
Subrayó que la prohibición y la eliminación total de las armas de
exterminio en masa constituyen la única garantía de que las mismas no
proliferen y, entre otras cosas, no caigan en manos de terroristas.
En otra parte de su discurso, el Embajador reiteró el rechazo de
Cuba a cualquier manipulación o interpretación arbitraria de la
resolución 1540.
Dijo que Cuba ha expresado en distintas ocasiones varias
preocupaciones respecto al alcance e implicaciones de esa resolución y
por derivación, de la resolución 1673.
Como se recordará como resultado de las presiones de determinados
miembros del Consejo de Seguridad, la resolución 1540 incluyó algunas
disposiciones deliberadamente ambiguas.
Bajo esas disposiciones "algunos Estados pudieran proclamar que,
con la adopción de la misma, quedaban supuestamente legitimadas por el
Consejo las acciones promovidas en el marco de la denominada
"Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación", apuntó Malmierca.
Explicó la oposición a maniobras que "pretendan convertir dicho
texto en una pre-autorización o justificación para el uso unilateral
de la fuerza contra determinados actores no estatales e incluso los
propios Estados donde aquellos se encuentren.
"Ello resulta particularmente preocupante en el contexto de las
acusaciones lanzadas por determinados miembros permanentes del Consejo
de Seguridad contra algunos países, por supuestamente desarrollar
programas de armas de exterminio en masa", agregó.
El diplomático se refirió al análisis por la Cumbre del Movimiento
de Países No Alineados celebrada en la Habana en septiembre del pasado
año de las resoluciones 1540 (2004) y 1673 (2006).
En esa valoración, dijo Malmierca, los No Alineados enfatizaron la
necesidad de asegurar que ninguna medida adoptada por el Consejo de
Seguridad socave la Carta de las Naciones Unidas y los tratados
multilaterales vigentes sobre armas de destrucción en masa.
También que no quebrante el papel de las organizaciones
internacionales establecidas en este sentido, así como tampoco el
papel de la Asamblea General, añadió.
Los NOAL alertaron contra la práctica continuada del Consejo de
Seguridad de usar su autoridad para definir los requisitos legales que
deben cumplir los Estados miembros al aplicar las decisiones de ese
órgano, como ocurre en el caso de la resolución 1540, afirmó.
"El MNOAL ha destacado la importancia de que la Asamblea General
encare de manera inclusiva la cuestión de la adquisición de armas de
destrucción en masa por agentes no estatales, teniendo en cuenta los
criterios de todos los Estados Miembros".
Señaló que si el Consejo quiere realmente contribuir a enfrentar la
proliferación en todos sus aspectos, debía aprobar resolución que
comprometa a todos sus miembros, incluidos los permanentes, a dar
pasos inmediatos hacia el logro del desarme nuclear.
Ese desarme nuclear, subrayó, estaría bajo estricto control
internacional y ocurriría en un plazo de tiempo determinado.
En su discurso, Malmierca dijo que en Cuba todos los programas
relacionados con la esfera nuclear, química y biológica, siempre han
tenido un carácter estrictamente pacífico.
Esos programas, destacó, están bajo el permanente y riguroso
control de las autoridades nacionales y se encuentran sujetos al
monitoreo de los organismos internacionales competentes.
Aseguró que su país cuenta con sistema eficaz, predecible y
confiable para la aplicación a nivel nacional sus obligaciones
internacionales como miembro de varios organismos internacionales.
Entre ellos citó la Convención sobre Armas Biológicas, la
Convención sobre Armas Químicas, el Tratado de No Proliferación de
Armas Nucleares, y el Tratado para la Proscripción de las Armas
Nucleares en América Latina y el Caribe.