La pérdida del mercado por la desintegración de la URSS, los bajos
precios del azúcar y los elevados costos del petróleo en el mercado
mundial, insostenibles para la economía cubana, determinaron el
inicio, en el 2002, de un profundo y acelerado programa transformador
agrícola e industrial.
Esta decisión, estratégica en su concepción, busca mayor eficiencia
y la máxima explotación de los recursos basados en el pensamiento y
las orientaciones del Comandante en Jefe Fidel Castro. Su aplicación
se caracterizó por la transparencia y el amplio intercambio con los
trabajadores y donde ni uno solo quedó desamparado.
Lo realizado desde entonces hasta el pasado diciembre no alcanzó,
por diferentes razones, sus objetivos en caña, azúcar y en renglones
agropecuarios. En cambio, con la llegada del 2007 debe comenzar,
afirman especialistas y dirigentes, un periodo de mejores resultados.
Uno de los logros indiscutibles de la Álvaro Reynoso ha sido la
superación, devenida gran suceso, la cual comienza a rendir sus
frutos. La matrícula nacional es hoy de 109 554 trabajadores, de ellos
el 22,4% tiene el estudio como empleo a tiempo completo: el resto
estudia y trabaja, y también participan familiares y pobladores de
bateyes donde radican las 99 sedes universitarias.
El pasado año se graduaron 3 589 técnicos de nivel medio y 1 743
bachilleres y en el 2 008 deben recibir sus títulos los primeros
estudiantes que hoy cursan carreras universitarias.
En evaluación presidida por Ulises Rosales del Toro, miembro del
Buró Político y ministro del Azúcar, se confirmó que de los 156
centrales que existían, se mantienen 61 — no todos molerán en esta
zafra— y fueron recuperados equipos tecnológicos y máquinas
herramienta como inventario para los ingenios que continúan activos.
Gracias a la Tarea se redujo el 24% de las empresas. En los gastos
en divisas, subsidios por pérdidas, y el consumo de los portadores
energéticos (diésel, gasolina, lubricantes y fuel oil) también fue
sensible la reducción.
Ahora el MINAZ, al medirse los resultados con los inicios de la
Álvaro Reynoso, tiene el 59% menos del parque de camiones y el 58% de
tractores, y redujo en más de la mitad el gasto de agua. Al
seleccionarse los mejores suelos para la caña, el fondo de tierra
destinado a ese cultivo era, al cierre del 2006, de 764 300 hectáreas.
Aprobado por la dirección del país, pasaron al Ministerio del
Transporte cinco puertos y sus terminales de azúcar a granel, la
empresa FERROAZÚCAR con su personal, equipos y medios para el tiro de
azúcar y carga general, y el dispositivo completo de la entidad
AZUTRANS.
A disposición del país quedaron más de 800 instalaciones. De los
servicios que el MINAZ prestaba en los bateyes, los acueductos pasaron
al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, a la empresa
correspondiente la electrificación de bateyes y ETECSA asume los
servicios telefónicos en 105 de estas comunidades.
El organismo labora en cientos de obras vinculadas a la
alimentación y atención al pueblo ubicadas, principalmente, próximas a
ingenios desactivados (silos, fábricas de pastas y otras). A la vez es
el constructor principal en más de 150 obras de la Educación, la Salud
y sociales.
No obstante los participantes en este examen, incluido el ministro
Ulises Rosales del Toro, mostraron insatisfacción al reconocer que en
el periodo pudo hacerse mucho más y con superior eficiencia.
La experiencia adquirida y las nuevas orientaciones del Jefe de la
Revolución durante las reuniones de febrero y mayo del 2006, sientan
base firme para trabajar por el perfeccionamiento y desarrollo de las
181 empresas, 18 grupos empresariales y los cuatro institutos de
Investigación que integran hoy el Ministerio del Azúcar.