El arte de “filtrar” la sangre

Convertida en un proceder imprescindible, la hemodiálisis mantiene con vida a más de un millón de personas en el planeta. En Cuba miles de pacientes la reciben gratuitamente en cerca de 50 centros. Hasta Yaguajay, al norte de Sancti Spíritus, llega también…

Juan Antonio Borrego

Mientras da riendas sueltas a sus interminables historias de bailarín y decorador, Santiago Arteaga apenas repara en la trayectoria de la sangre que poco a poco comienza a brotarle del brazo izquierdo, colorea los circuitos extracorpóreos que tiene acoplados y penetra al dializador, donde finísimos capilares hacen la magia de purificarla antes de devolvérsela.

Foto:Oscar Alfonso y Reidel GalloSegún cálculos, el tratamiento global a un enfermo con insuficiencia renal crónica dependiente de diálisis supera los 500
dólares semanales.

A Santiago, un paciente de 74 años, desde hace seis meses le diagnosticaron insuficiencia renal crónica, padecimiento irreversible que lo obliga tres veces por semana a practicarse la hemodiálisis, proceder sustitutivo de las funciones del riñón que, si bien hoy constituye rutina médica en todo el mundo, debió esperar siglos de duras pruebas, fracasos y autoperfeccionamiento para ser definitivamente validado por la ciencia.

En Sancti Spíritus se realiza desde hace 20 años y gracias a él hoy sobreviven aquí unas 100 personas que de manera absolutamente gratuita lo reciben en una sala del Hospital Provincial Camilo Cienfuegos y desde el 2004 en otra mucho más moderna en el municipio de Yaguajay, empeño común para 12 nefrólogos y unas 50 enfermeras, además de personal de Electromedicina, asistentes del área técnica y auxiliares, entre otros.

La moderna sala de Yaguajay atiende a pacientes de ese municipio y de otros territorios vecinos.

UNA SALA DE LUJO

A un costado del Hospital Municipal Joaquín Paneca, antiguo cuartel de las fuerzas batistianas derrotadas por Camilo y su tropa el último día de 1958, la joven Sala de Nefrología de Yaguajay sugiere amplitud, higiene y competitividad, además de ser considerada por expertos en el sector como ejemplo de bioseguridad.

La unidad existe gracias a una estrategia nacional liderada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, que busca ampliar y mejorar los servicios y particularmente acercarlos al paciente, en virtud de la cual las áreas de prestación se multiplicaron en el país de 31 en el 2002 a casi 50 en el 2006 con el consiguiente incremento del equipamiento.

"Fidel personalmente se interesó por acceder a los tratamientos más avanzados, por homologar nuestra tecnología, encargó la compra de los riñones artificiales y demás equipos a especialistas altamente calificados y se preocupó porque no quedara nadie fuera de la hemodiálisis, que se le realizara lo mismo a un joven de 16 años que a un anciano de 90", aclara el doctor Jesús Reinoso, jefe del servicio en Sancti Spíritus.

De tal forma, la sala de Yaguajay, construida y equipada a un costo de 442 000 pesos (en moneda nacional) y unos 150 000 en divisas, dispone de cobertura para nueve riñones artificiales, tres plazas de diálisis peritoneal y atiende en la actualidad a 25 enfermos de este propio municipio y de los vecinos de Caibarién y Remedios, de Villa Clara, quienes debían viajar con anterioridad a sus respectivas capitales de provincia.

Anexa a una unidad de cuidados intensivos y con respaldo del Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM), la dependencia con el tiempo ha ido ganando protagonismo. Según su director, el doctor Amaury Ung, a la vez que incrementa de 11 a 26 el número de pacientes del 2004 a la fecha y por tanto triplica la cantidad de hemodiálisis respecto a sus inicios, logra reducir a la mitad los fallecidos, brinda consultas en los policlínicos y coordina asistencia con otras especialidades.

"Cuando el último ciclón nos amenazó tuvimos que ingresar a los pacientes —explica Amaury— porque el enfermo renal no puede esperar, en otra ocasión se rompió uno de los cuatro riñones y debíamos empatar un día con el otro, pero nadie se quedó sin atención; en general existe satisfacción con lo que hacemos y a pesar de que, por ejemplo, el transporte no es idóneo, ningún caso pierde su turno y tenemos gente de El Río, Perea, Las Llanadas¼ "

PROBLEMA DEL MUNDO Y DE CUBA

No obstante el desarrollo tecnológico alcanzado, los cuantiosos recursos financieros que se destinan para su enfrentamiento y la búsqueda permanente de soluciones científicas, la insuficiencia renal crónica crece aceleradamente en el mundo con sus inevitables secuelas, no solo desde el punto de vista médico y económico, sino humano para el individuo, su familia y la sociedad.

Un informe del Instituto de Nefrología Doctor Abelardo Buch titulado Estado actual de los pacientes en métodos dialíticos en Cuba 2005, elaborado por expertos de ese centro y publicado en el sitio web de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana www.ucmh.sld.cu establece que según estimados hace tres años en el planeta vivían en métodos dialíticos más de 1,2 millones de personas.

Asimismo reconoce que la prevalencia de enfermos en diálisis supera los 225 por millón de habitantes globalmente y que ese indicador en Japón, Estados Unidos y Europa se eleva respectivamente a 1 820, 1 060, y 830, con la agravante de experimentar un incremento anual de entre un 8 y un 10%.

En Cuba, mientras tanto, no hay razones para contentarse: la incidencia de la enfermedad pasa de 71 por millón de población en el 2000 a 101 en el 2005 y la prevalencia de pacientes en diálisis, de 100 en el 2000 a 174 en el 2005, con una tasa de incremento porcentual anual superior incluso a la media mundial, de acuerdo con el referido informe. De ahí la política de potenciar la prevención con la participación de la atención primaria de salud y el respaldo nefrológico a otros niveles.

A juicio de Jesús Reinoso, el especialista espirituano, este comportamiento está relacionado con el envejecimiento de nuestra población y en un alto grado también con la persistencia y el incremento de otros factores causantes de la insuficiencia renal crónica como la diabetes mellitus y la hipertensión arterial.

LA ECONOMÍA PESA

"Más de 23 000 millones por tratamiento de alto costo", publicaba tiempo atrás el sitio del Seguro Social de Colombia (No. 172) y a seguidas especificaba: "El mayor gasto está en los pacientes que tienen que recibir hemodiálisis".

Expertos opinan que el tratamiento global a una persona con insuficiencia renal crónica dependiente de diálisis para sobrevivir supera fácilmente los 500 dólares en una semana, razón más que sobrada para convertirlo en excluyente en el Tercer Mundo y particularmente en América Latina.

Aquí, sin embargo, Dreidy Salazar, una muchacha sin más aval que la humildad, de 24 años, recorre con mirada transparente tres veces por semana los 40 kilómetros que separan a Caibarién, donde reside, de la Sala de Nefrología de Yaguajay, donde está registrada como paciente anéfrica.

Dicen que para espantar la monotonía del camino, en cada viaje de ida y vuelta repasa los palmares que escoltan la carretera, las lomas verde azules de El Yigre y la chimenea caprichosa del central Narcisa¼ , conversa, hace planes y sobre todo no pierde las esperanzas de ser beneficiada también con un trasplante renal.

¿Siempre te has tratado en Yaguajay?

Primero empecé en Santa Clara, pero como me quedaba más lejos vine para acá.

¿Cómo lo has asimilado?

A principios me ponía nerviosa, vomitaba mucho, ya no, enseguida me duermo y es como si nada.

¿Y cómo te llevas con la gente de la sala?

Ya son como mi familia. Bueno, más, porque estoy viva por ellos.

De la historia de la hemodiálisis

Expertos coinciden en reconocer como el padre de la diálisis clínica al genio inglés Thomas Graham (1805-1869).

• Al parecer la primera persona salvada por la diálisis en el mundo fue Sofía Schafstadt, de 67 años, colaboradora de los nazis y prisionera en Holanda al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Con el tratamiento logró sobrevivir otros siete años.

• En América Latina la primera diálisis se realizó el 19 de mayo de 1949 en el Hospital das Clínicas, de Sao Paulo, Brasil.

• En 1959 Cuba solo tenía cuatro riñones artificiales y una persona entrenada en su manipulación. Únicamente un hospital ofertaba tratamiento por hemodiálisis y dos pediatras con inclinación nefrológica brindaban atención especializada a niños.

 

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