.— El gobierno de Estados Unidos
exigió hoy al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas endurecer las
sanciones contra Irán, ante la decisión de ese país de desarrollar la
tecnología nuclear con fines pacíficos.
Portavoces de la Casa Blanca indicaron que la administración del
presidente George W. Bush recibió con decepción el informe presentado
este miércoles por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA)
sobre los trabajos nucleares en el estado persa.
El estudio de la AIEA concluyó que Teherán desoyó las exigencias de
la ONU contenidas en la resolución 1737, referentes a la suspensión
del enriquecimiento de material radiactivo en su territorio.
La oficina del departamento de Estado norteamericano precisó a
través de uno de sus voceros que la adopción de medidas suplementarias
contra la república islámica resulta ahora inevitable.
No obstante, analistas consideran que Rusia y China pudieran
aprovechar nuevamente su posición dentro de la ONU para minimizar las
sanciones contra un gobierno con el cual mantienen relaciones de
colaboración.
A fines de diciembre de 2006 y pese a las reiteradas advertencias
del uso pacífico de la tecnología iraní, el Consejo de Seguridad
asumió los argumentos de Washington sobre el peligro de la capacidad
nuclear persa y su posible empleo en fines bélicos.
El organismo impuso entonces una serie de restricciones económicas
y financieras a esa nación, a la cual concedió 60 días para que
desmantelara su estructura nuclear.
Aunque el plazo expiró la víspera, su resultado se conocía desde
antes, pues el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, sostuvo siempre
que su pueblo defenderá el derecho a contar con centrales atómicas
para desarrollar el país.
Sin embargo, el pasado martes Ahmadinejad invitó a Washington a
predicar con el ejemplo y desmantelar sus instalaciones nucleares a la
par de las iraníes.
La Casa Blanca ridiculizó la propuesta y reiteró su deseo de
coaccionar a la nación centro asiática a través de esfuerzos conjuntos
con sus tradicionales aliados.
El Pentágono mantiene un segundo portaaviones en la región del
Golfo Pérsico, en una evidente acción intimidatoria contra la
dirigencia de Teherán.