El Consejo de Seguridad de la ONU tiene
previsto hoy la adopción de la resolución que dará el visto bueno al
mantenimiento de la nueva Misión Integrada en Timor Leste (UNMIT), que
encabeza Atul Khale.
La aprobación de extender el mandato de UNMIT, que finaliza el 25
de febrero, ocurre en momentos en que se reporta un aumento de la
violencia en ese pequeño Estado, donde se prevén elecciones generales
este año, como parte del proceso de retorno a la paz.
En un llamado la víspera, Khale exhortó a la población a respaldar
totalmente los esfuerzos de seguridad que llevan a cabo las policías
de la ONU y de Timor, así como las de las Fuerza Internacional de
Seguridad (FIS).
El también Enviado Especial del Secretario General de Naciones
Unidas para Timor anunció el incremento de la presencia en las calles
de Dili, la capital, de patrullas de policías de ONU y de las FIS.
El alto funcionario reafirmó que los policías tomarán severas
acciones contra todos los que acudan a la violencia o actúen
contrarios a las leyes del país.
"Creo que el pueblo de Timor Leste merece mucho más", expresó Khale
según las versiones circuladas en esta sede.
El diplomático informó la pasada semana al Consejo de Seguridad
sobre la situación en ese país y apoyó la solicitud del Secretario
General, Ban Ki Moon, de reforzar las fuerzas de la policía durante el
proceso de las elecciones próximas.
La extensión por un año del mandato de UNMIT fue respaldada ante el
Consejo por el Primer Ministro de Timor Leste, José Ramos-Horta, quien
acudió a la sesión dedicada a su país.
Las elecciones más cercanas son las presidenciales, anunciadas para
el 9 de abril, mientras las parlamentarias tendrán lugar más tarde.
Esta es la primera vez que el pueblo de Timor Leste acudirá a las
urnas desde que esa nación alcanzó su independencia de Indonesia en
2002.
El Consejo de Seguridad aprobó la creación de UNMIT en agosto de
2006 con la intención de restaurar el orden después del brote de
cruentos enfrentamientos entre las regiones occidental y oriental, con
saldo de 37 muertos y unos 150 mil desplazados.
La cantidad de personas que abandonaron sus hogares debido a la
violencia, que representa el 15 por ciento de la población del país,
ocasionó una grave situación humanitaria en la capital, donde se
concentraron.
Desde entonces, frecuentes brotes de violencia surgen en diversas
zonas, particularmente en Dili, que son controladas por las fuerzas
extranjeras de ONU y la FIS, así como de la renovada policía nacional.